• ANOCHE EN UNA CENA EN OLIVOS El Presidente advirtió en la jornada su rechazo a ventilar las internas de su Gobierno, tras dichos de la diputada que removieron peleas.
Recepción. Elisa Carrió y Mauricio Macri ayer, en la quinta presidencial de Olivos, donde compartieron la cena.
Cena en Olivos. Mauricio Macri con Juliana Awada y el jefe de asesores, José Torello, con su esposa, se sentaron a la mesa con Elisa Carrió, quien en el fin de semana removió la interna filosa que mantiene contra el presidente de Boca, Daniel Angelici, a quien sin pudor ya trata de "delincuente". Sopa de remolachas, pollo con hierbas y frutas fileteadas para la comida, citada para las 20, pero con un menú especial para Carrió, preparado por la primera dama con verduras de la huerta que tiene en la residencia.
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En poco más de una hora, se conoció el comunicado oficial que no da cuenta de reclamos, ni de preferencias, como podría ser la de Carrió para que su favorito -el fiscal José María Campagnoli- reemplazara a la procuradora Alejandra Gils Garbó si lograra removerla con un juicio político; ni nada más sobre la ley que, en ese sentido, le hizo achivar al Gobierno tildándola de inconstitucional.
Según los comensales, Macri contó que habló con Donald Trump y con Carrió coincidieron en que 2017 será un "gran año para los argentinos". Carrió se interesó en el "repunte del sector rural que permitirá tener un récord de cosecha el año que viene y una mejora en la ganadería". Intercambiaron sonrisas para la foto en la recepción y así logra Macri otra estampa de solidez de su alianza política.
Pero la mesa tuvo otro contenido. Quizá, la presencia de Torello, alivió a la diputada como un gesto de Macri balanceando la puja. Una pelea que el Presidente resiste y rechaza y que se entorna en los temas judiciales y alínea a Carrió con el encargado del macrismo de mantener las relaciones con esa aliada clave, Fabián "Pepín" Rodríguez Simón, quien como Torello y Angelici acuñan toda la confianza de Macri.
Ayer mismo el Presidente le hizo saber a su socia cuánto le molestan esas confrontaciones que cree le hacen "mal" a su Gobierno. Así como Carrió le habló por la TV, en un acto oficial, en Lanús, ayer por la mañana Macri también se despachó. Al inaugurar una planta depuradora, el Presidente arrancó su discurso diciendo que "cuando hay tanta gente que está esperando una solución, tanta gente que quiere volver a creer, que quiere volver a recuperar la esperanza de que sí se puede, no puede haber lugar para pequeñas diferencias, no puede haber lugar para confrontaciones, no sólo dentro de los equipos nuestros, de AySA, del Ministerio, del Gobierno, ni con los intendentes, ni con los gobernadores, porque hay que cubrir todo el territorio argentino".
Con ese entredicho a través de la televisión, se concretó la cita, donde Carrió había anticipado que plantearía si el Presidente "va a profundizar el cambio en la Argentina o va a cambiar de mafia".
Hoy Carrió regresa a su actividad en el Congreso tras su dolencia cardíaca y puede traerle también inconvenientes al Gobierno. Preside la Comisión de Relaciones Exteriores donde habrá una reunión informativa para tratar el acuerdo que cerró Susana Malcorra con Gran Bretaña por la cuestión Malvinas y la diputada viene manteniendo con la canciller, una relación no cordial.
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