18 de noviembre 2010 - 00:00

Maldición Madoff: dueño de rascacielos, en quiebra

El «Lipstick» es un ícono neoyorquino, y su imagen dio la vuelta al mundo cuando saltó el escándalo del caso Madoff. Ahora está en problemas.
El «Lipstick» es un ícono neoyorquino, y su imagen dio la vuelta al mundo cuando saltó el escándalo del caso Madoff. Ahora está en problemas.
Nueva York - La compañía propietaria del icónico rascacielos neoyorquino conocido como el «Lipstick», cuya imagen dio la vuelta al mundo hace dos años por albergar las oficinas del ex financista y estafador Bernard Madoff, presentó la declaración de quiebra.

Según la documentación registrada en el Tribunal de Bancarrota de Nueva York y disponible desde ayer en su base de datos electrónica, la empresa propietaria del inmueble, Metropolitan 885 Third Avenue Leasehold, busca con esta iniciativa la protección judicial necesaria para interrumpir el pago de sus deudas y hacer frente a sus «serios problemas de liquidez».

Varias plantas de ese llamativo rascacielos de la zona centro de Manhattan, reconocido por su forma elíptica y que recuerda a un torta de boda o a un lápiz labial («lipstick», en inglés), fueron ocupadas durante años por la firma de inversión de Madoff.

En diciembre de 2008 se descubrió que el ex financista estadounidense había orquestado la que hasta el momento es la mayor estafa financiera descubierta y por la que cumple una condena de 150 años de prisión.

Reestructuración

En la documentación presentada se detalla que la propietaria del rascacielos de 34 plantas y casi 140 metros de altura planea ejecutar un plan de reestructuración que le permita afrontar sus severos problemas económicos.

Ese plan establece, entre otras medidas, que la deuda que mantiene la compañía con el actual arrendatario del inmueble, el Royal Bank of Canada, se reduzca de u$s 210 a 130 millones y que, al mismo tiempo, esa entidad bancaria se haga con la propiedad del rascacielos.

Ubicado en la Tercera Avenida de Manhattan entre las calles 53 y 54, el «Lipstick» fue completado en 1986 y, como otros inmuebles de la zona se ha visto afectado por la recesión económica y la caída del mercado inmobiliario en Nueva York, especialmente en lo que afecta al espacio de oficinas.

Este rascacielos de fachada rojiza, diseñado por John Burgee y Philip Johnson, es uno de los edificios más reconocidos de la zona Midtown de Manhattan.

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