28 de mayo 2009 - 00:00

Malestar en la Cancillería

No se puede hablar de rebelión, pero sí de descontento. En la Cancillería los empleados están disconformes por la manera en que están manejando la prevención después de la aparición del segundo caso de fiebre porcina. El lugar es propenso a esta pandemia porque muchos de los que están en la planta estable son viajeros frecuentes.

Hoy por hoy, sólo se les permite faltar a las embarazadas y a los compañeros de los dos enfermos que trabajan en el tercero y quinto piso del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.

Los empleados se quejan porque sólo esos dos pisos fueron desinfectados y no se siguió el mismo procedimiento con el resto del edificio.

Además reclaman que parte de los ventiletes no funciona bien, por lo que la aireación es deficitaria.

Algunos empleados decidieron no asistir y hacer frente a las consecuencias disciplinarias.

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