9 de junio 2010 - 00:00

Malvinas: advierten sobre amenaza ambiental británica

El usualmente afable Jorge Taiana se enardeció ayer en Lima para reclamar soberanía en Malvinas y advertir que el desastre por el derrame de petróleo en el Golfo de México puede repetirse en la explotación unilateral en torno de las islas irredentas.
El usualmente afable Jorge Taiana se enardeció ayer en Lima para reclamar soberanía en Malvinas y advertir que el desastre por el derrame de petróleo en el Golfo de México puede repetirse en la explotación unilateral en torno de las islas irredentas.
La Argentina denunció ayer «una nueva aventura británica que resulta lógica con el espíritu colonial buscando a miles de kilómetros los recursos que en su propio ámbito comienzan a resultar escasos». Aludió así en Lima Jorge Taiana a la campaña de exploración petrolera offshore que iniciaron empresas británicas en aguas circundantes a las Malvinas.

El canciller puso de relieve que la región demostró su capacidad para solucionar las diferencias por medios pacíficos, probando que esa vía es la ideal, la más efectiva y la única que cabe entre naciones civilizadas. Luego disparó una frase que sorprendió a sus colegas: «Esa actividad ilegal trae aparejado un cúmulo de riesgos para la región, en términos de amenazas ambientales, como estamos siendo testigos en el Golfo de México. Y esas amenazas ambientales pueden afectar no sólo a la Argentina, sino a todo el sur de nuestra región». Un discurso altisonante para alguien que cultiva a rajatabla el comportamiento moderado propio del oficio diplomático.

El dardo tenía un solo efecto, llamar la atención a los cancilleres que asistieron a la Conferencia de la OEA sobre el desastre ecológico que produjo la fuga de crudo de un pozo del coloso británico BP (British Petroleum) en el Golfo de México y la posibilidad de que ocurra algo similar en las perforaciones que efectúan las compañías británicas Desire, Rockhopper, y Falkland Oil & Gas (FOGL) con su socio BHP Billiton en la plataforma marítima del archipiélago malvinense. La posición argentina es que esas actividades son ilegales, no fueron ejecutadas bajo legislación nacional y, en consecuencia, no se sabe si adoptaron medidas adecuadas para preservar el medio ambiente.

Más adelante Taiana advirtió que «A ello se agrega también el tono agresivo y belicista que puede percibirse en el Gobierno británico, lo cual no deja de ser preocupante ya que supone una amenaza para el continente en su conjunto. No hay duda de que las declaraciones sobre la defensa por las armas de las islas y los trascendidos del envío de un submarino nuclear a esta área libre de armamento de tal tipo, constituyen una afrenta más a los países americanos».

Luego de las palabras del canciller, la delegación de Brasil presentó el Proyecto de Declaración sobre la «Cuestión de las islas Malvinas», tras lo cual también hablaron a título nacional y en nombre de los diversos bloques regionales los cancilleres de: Paraguay (reiterando apoyo del Mercosur); Chile (validó la declaración de la última Cumbre Iberoamericana de Estoril); México (que reiteró el aval conseguido en la histórica Cumbre de la Unidad de América Latina y Caribe de febrero último, donde los 32 países de la región acompañaron el reclamo argentino); Colombia -leyó la última declaración de UNASUR de apoyo a la causa Malvinas-, Perú reiteró su apoyo leyendo la Declaración Final de la 2º Cumbre de Países de América del Sur y países árabes (ASPA).

Se agregaron para explicitar su apoyo los cancilleres de Venezuela, Ecuador, Guatemala, Chile -su canciller reiteró su «irrestricto apoyo a la Argentina»-; el representante de Panamá («es hora de encontrar una justa, pacífica y solución a este problema que nos afecta a todos», dijo); el canciller de Nicaragua (habló de la «importancia de la eliminación del colonialismo en todas sus formas»); República Dominicana; Ecuador; Bolivia y el canciller de Grenada («estamos dispuestos a apoyar esta Declaración para que las partes se sienten a negociar este tema de larga data»); Costa Rica; Surinam y Haití.

Al término de las adhesiones, el canciller uruguayo solicitó que la Declaración sea aprobada por aclamación, como sucedió con el consenso y el aval de todos los países miembros de la OEA.

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