23 de enero 2012 - 00:00

Malvinas: Gobierno niega amenazas y defiende estrategia

Florencio Randazzo
Florencio Randazzo
La disputa entre la Argentina e Inglaterra por la soberanía de las islas Malvinas tuvo ayer un nuevo capítulo, a raíz de las declaraciones de Dick Sawle, miembro de la Asamblea Legislativa Kelper, quien rechazó los reclamos del Gobierno nacional y los calificó de «amenaza». Sus dichos fueron refutados por el ministro del Interior, Florencio Randazzo, quien enfatizó que nadie busca «intimidar» a los habitantes del archipiélago y resaltó que la Argentina pide «por la vía pacífica un derecho irrenunciable».

El debate entre ambos países por la soberanía de las islas recrudeció la semana pasada, luego de que el premier británico, David Cameron, anunció que se había convocado al Consejo de Seguridad Nacional para analizar un refuerzo de las medidas de seguridad en Malvinas, ante una postura argentina que el primer ministro tachó de «colonialista» y frente a la próximo visita del príncipe William de Inglaterra al archipiélago.

Las afirmaciones de Cameron ante la Cámara de los Comunes encendieron la polémica, que derivó en la reivindicación del Gobierno argentino de su política diplomática sobre el conflicto y la insistencia en que Inglaterra acepte una mesa de diálogo directo para negociar sobre el conflicto de soberanía, como indicó la Asamblea General de las Naciones Unidas. Este planteo se vio reforzado durante el fin de semana gracias a un comunicado de Estados Unidos en el que fijó su postura sobre el conflicto. En este texto, uno de los socios históricos del Reino Unido se pronunció a favor de la negociación directa, si bien reconoció al autodenominado Gobierno británico de las islas.

En este punto, tanto Randazzo como el canciller argentino, Héctor Timerman, celebraron la posición adoptada por la diplomacia estadounidense y la interpretaron como una nueva demostración de la efectividad de la estrategia diplomática elegida por el Gobierno nacional. Randazzo señaló ayer en declaraciones radiales que «de 2003 a la fecha» se han «intensificado» los reclamos para que se reconozca la soberanía argentina sobre el archipiélago.

«Tiene que ver con resoluciones en las que desde 1965 la ONU insta a Gran Bretaña a sentarse a dialogar con Argentina el tema de las Malvinas. Sin embargo, hemos asistido sistemáticamente a la evasión de este diálogo», explicó el ministro del Interior. Rechazó además categóricamente las declaraciones del canciller británico, William Hague, y de Sawle sobre el supuesto efecto «intimidante» de la postura argentina sobre los habitantes del archipiélago y aseguró que esas «lamentables» afirmaciones son «otra mentira más del Gobierno de Gran Bretaña».

El ministro respondió así a las afirmaciones de Hague, quien publicó ayer una columna de opinión en el diario británico The Times en la que sostuvo que «si (el Gobierno argentino) quiere realmente que se progrese, debe detener sus intentos de intimidación de la población civil» y aceptar discutir los medios para «trabajar juntos por el interés común en el Atlántico Sur».

El canciller inglés agregó que estos habitantes tienen «derecho a determinar su propio futuro y desarrollar su propia comunidad y economía (...) treinta años después de la invasión argentina» y remarcó que Londres está a favor de la cooperación con Buenos Aires en áreas como la gestión de la pesca, exploración petrolera o el fortalecimiento de los enlaces marítimos y aéreos entre el archipiélago y el subcontinente latinoamericano.

Por su parte, el legislador malvinense sostuvo en declaraciones televisivas que no entendía «por qué la Argentina amenaza a un país que tiene tan pocos habitantes» y reiteró el pedido del Gobierno kelper para que se «respete el derecho de autodeterminación» de los habitantes del archipiélago del Atlántico Sur.

Sawle destacó además que los habitantes de las islas no son sólo británicos y recalcó que no era una «población implantada, como dice la Argentina», quien además resaltó que «nunca encontré a ninguna sola persona que quiera estar bajo soberanía argentina».

El dirigente también minimizó el apoyo al reclamo de soberanía sobre Malvinas otorgado a la Argentina por el Mercosur y Unasur -que dispuso la prohibición de ingresar a los puertos de los países miembros barcos con la bandera del Gobierno kelper- al afirmar que «son grupos de Latinoamérica, no son internacionales», y dijo que los malvinenses «no tenemos representación ahí, ni Gran Bretaña tampoco».

Una postura que no está reconocida por las Naciones Unidas, como recordó el sábado pasado el canciller argentino, quien señaló que «la ONU no reconoce el derecho a la autodeterminación de los malvinenses. Para la ONU son objeto de Derecho, pero no sujeto. Los únicos que pueden negociar, para la ONU, son Gran Bretaña y la Argentina». El ministro de Relaciones Exteriores también negó cualquier intento del Gobierno argentino de organizar un bloqueo contra el archipiélago y resaltó que «la expresión de la postura norteamericana fue recibida con mucho beneplácito por toda América Latina. Me parece importante destacar que los Estados Unidos dieron a conocer su posición justo cuando la Argentina había sido acusada de colonialista por parte del primer ministro británico».

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