6 de julio 2012 - 00:00

Malvinas: Inglaterra está obligada a no desplegar armamento nuclear

«La agencia no tiene responsabilidad ni atribuciones para entender en el tema de la militarización del Atlántico y la posible presencia de armamento nuclear en la región». Fue la respuesta que dio el embajador Rafael Grossi a una consulta, tras su disertación en el auditorio de la Universidad del CEMA. Grossi, director general adjunto de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), organismo que pertenece al sistema de las Naciones Unidas, depende del Consejo de Seguridad e informa también a la Asamblea General, expuso en el marco del Ciclo Desafíos Nucleares Inminentes organizado por la Fundación NPS Global, fue un paneo sintético del cuadro de proliferación con eje en los tres urgentes: Irán, Norcorea y Siria. Acudieron especialistas, exdiplomáticos y alumnos de posgrado de carreras afines a la problemática internacional nuclear. La AIEA, en esencia forma parte del esquema negociador ante casos que requieren de inspecciones formales para establecer si los desarrollos nucleares que emprenden los países se ajustan a estándares de uso pacífico o se orientan a la proliferación de arsenales atómicos.

Agregó el funcionario que Gran Bretaña (la potencia aludida en la pregunta) es signataria del Tratado de Tlatelolco y como tal está obligada a cumplir con el mandato que es mantener libre de artefactos nucleares el territorio de América Latina y el Caribe. Con el tino que caracteriza al diplomático, más tratándose de un funcionario perteneciente a ese escalafón internacional que muchos anhelan y al que pocos acceden, Grossi respondió con estricto apego a la misión de la agencia.

Hay antecedentes que merecían alguna consideración: el reporte de la propia AIEA, fechado el 23 de julio de 1991, un documento de trabajo a pedido de la Organización Marítima Internacional para la Convención sobre Polución Marina que tuvo lugar en Londres en noviembre de ese mismo año. Aquel informe sacó a la luz la presencia de armas nucleares a bordo del destructor HMS Sheffield que fue hundido en mayo de 1982 por un misil Exocet lanzado desde un Super Etendard de la Aviación Naval. También mencionaba la pérdida de un misil Polarirs que pertenecía al arsenal del submarino HMS Resolution episodio que aconteció en aguas cercanas a Florida, el 19 de mayo de 1985. Ambos sucesos se catalogaron en el informe como «no confirmados», se procede así hasta que el Gobierno involucrado dé certeza, cosa que rara vez ocurre tratándose de armas sensibles cuya presencia a bordo está sujeta a políticas de secreto de estado.

Años más tarde Londres clausuró el debate con un documento elaborado por el Ministerio de Defensa denominado Operation Corporate 1982: «The carriage of nuclear weapons by the Task Group assembled for the Falklands Campaign», allí reconocía que hubo navíos con arsenal nuclear embarcado -entre ellos el HMS Sheffield, con munición inerte- pero que fue retirado antes de los ataques de las fuerzas nacionales.

A principios de febrero el Gobierno de Cristina de Kirchner había hecho una presentación en tres instancias del organismo internacional: la Secretaría General, la Asamblea General y el Consejo de Seguridad sobre la militarización del Atlántico Sur y el canciller Héctor Timerman focalizó el asunto en el despliegue de un sumergible con capacidad nuclear. En marzo, Timerman denunció en la Cumbre de Seguridad Nuclear de Seúl «recientes episodios de militarización» en el Atlántico Sur a partir del envío de un submarino nuclear británico y exigió a Londres que «confirme la ausencia de armas nucleares» en la zona de Malvinas. «Es política del Reino Unido nunca hacer comentarios sobre sus operaciones submarinas», respondió en una carta el representante británico en las Naciones Unidas, Mark Lyall Grant, a los cuestionamientos argentinos que le fueron transmitidos a través del secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.

Más tarde trascendió a la prensa la confirmación de que el submarino nuclear HMS Talent hizo escala en Ciudad del Cabo, antes de dedicarse a la patrulla en el Atlántico Sur.

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