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María A. Bisutti fue emblema del amor en la TV vespertina
De la ingenuidades de los 50 a las audacias de Muscari: la carrera de María Aurelia Bisutti se extendió durante 60 años.
La Bisutti, a veces Bisú, o Pisutti, apareció en pantalla como una criatura de «La hostería del caballito blanco», 1948, y luego como una de las alumnas vagonetas de «La serpiente de cascabel», 1954. Desde ahí, «Los ojos llenos de amor», «Sangre y acero», «Historia de una carta», la Petronila de «Alto Paraná», la amante de «Amorina», la señorita Paludi de «Canuto Cañete, detective privado», la mujer de «Martin Fierro», una china de «Kuma Ching» (también, con esos ojos), la hembra turbulenta del malviviente que hacía Norberto Aroldi en «Con alma y vida», la graciosa integrante de «Alta comedia» y un par de películas de hoteles alojamiento.
Para muchos, es también una chica enamorada que hace cuentas con Emilio Alfaro en el bar donde los conocen como «Los de la mesa 10», cuentas para alquilar el departamentito, y nunca les alcanza. La protagonista de «Amorina» y «Culpable». Y la figura indispensable de «Nino, las cosas simples de la vida», una de las telenovelas que hicieron época, allá a comienzos de los 70. Y «Malevo», claro. En teatro supo crecer junto a doña Margarita Xirgú, Ana Lasalle, y Pedro López Lagar. Y terminó haciendo crecer a nuevas actrices, hace sólo cuatro años en alguna obra de Muscari. Una verdadera y querida figura del espectáculo se ha ido ayer, bajo la lluvia, como se iban bajo la lluvia (y con fondo de Horacio Salgán) los enamorados de la mesa 10.
Paraná Sendrós


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