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María de Medeiros: “Las escenas de cama son una coreografía”
María de Medeiros reconoció que le gustaron más las escenas eróticas que tuvo con Uma Thurman que las que hizo con Bruce Willis.
Lo siguiente es un resumen de su diálogo abierto en la Enerc (Escuela de Cine del Incaa) con la productora de "El secreto de sus ojos", Vanessa Ragone, que hoy está al frente de IncaaTV.
Argentina. Vine por primera vez integrando la Comedie Francaise. Actuamos en el Cervantes de Buenos Aires y el Rivera Indarte de Córdoba. Tenía 20 años, y quedé fascinada. Mucho después fui dos veces al Festival de Mar del Plata, una de ellas como presidente del jurado, cuando premiamos "Buena Vida Delivery" por unanimidad. Y las dos veces me sentí como una niña viendo los lobos marinos. Me encanta la cercanía de la naturaleza con el hombre: ¡esos mastodontes en el puerto! ¡Si alguna vez hago acá una película, que sea con lobos marinos!
Infancia. Aunque el régimen de Salazar era oscurantista, no nos fuimos exiliados. Sucede que mi padre, pianista y compositor, se formó en Viena, por eso nos criamos allí, pero siempre volvíamos de vacaciones a Portugal. Mi casa estaba llena de música clásica, mis ídolos eran Mozart, Chaicovsky, Chopin. ¡Nunca había escuchado a los Beatles, no sabía quiénes eran los Rolling Stones! Mi formación es austríaca, pero soy latina, es decir, desorganizada. Nunca he programado mi carrera.
Comienzos. Pensaba dedicarme a la pintura, pero un amigo de la familia, loco perdido, Joao César Monteiro ("A comedia de Deus"), habiendo agotado ya medio presupuesto de una película, decidió que no le gustaba nada y rehízo todo, eligiéndome como protagonista. Esa fue "Silvestre", que hice a los 15 años. Me gustó, pero igual marché a estudiar filosofía y bellas artes a Paris. Y ahí un amigo, que luego se hizo director, me convenció de presentarme a examen en la Ecole National Superieure des Arts et Techniques du Théatre. ¡Con ese nombre! Preparé un fragmento de "La gaviota", lo recité muerta de miedo, y justo cuando iba llegando al final de la parte que sabía, escuché "Merci, mademoiselle", y entré a la escuela. Chantal Ackerman me vio, muy tontita, muy niña, y me hizo actuar con otra chica en el corto "Tengo hambre, tengo frio", de la película "Paris visto por... 20 años después". Así entré también al cine francés, a los 18.
Escenas de cama. Ya tenía 24 cuando encarné a Anais Nin en "Henry & June". Me parecía físicamente, incluso se mezclan fotos suyas y mías en la película. Uma Thurman se sentía algo descolocada en ese ambiente europeo, de autores eróticos, pero fue todo bien. Me gustaron más esas escenas entre nosotras, que las otras que hice en "Pulp Fiction" con un señor mayor, de barba dura, Bruce Willis. Y el director de fotografía era excelente, porque las escenas de cama son una coreografía donde el cuerpo está ahí expresándose, y eso es muy bonito. Anais Nin era una exploradora, se concedió esa posibilidad, yo también era joven, ¿cómo hacerse adulto si no es explorando? Y sigo explorando, haciendo muchas tonterías.
Bigas y el marido. Cuando salía de Portugal hablaba inglés. Aprendí español para rodar con Bigas Luna. Y cuando llegué al set, muy orgullosa, ¡todos hablaban catalán! Bigas era un hedonista increíble. Tenía dos habitaciones: él en una, y el jamón en la otra, bien conservado en la bañera. Luego se quedaba plácidamente dormido y el equipo entero hacía silencio. Todos lo queríamos. Yo me enamoré de él y de España rodando esa película, "Huevos de oro". Y en la parte del menage a trois con Javier Bardem y Maribel Verdú, vi al director de arte, que cambiaba las sábanas después de cada toma, y tenía unos ojos muy bonitos. Quiero conocer a ese chico, me dije, y hoy es mi marido.
Los grandes. Tuve la suerte de trabajar con muchos. Isabel Coixet, ella misma lleva la cámara. Manoel de Oliveira, que se atrevió a tanto, Guy Maddin, Tarantino, Luna, muy abiertos, muy curiosos, capaces de absorber todo como esponjas y transferirlo a sus propios universos. Robert Enrico, muy dulce. En cada rodaje sigo aprendiendo, y ante cada papel me veo como un departamento que debe vaciarse para que el personaje se instale y contacte con mi inconsciente. Dice Foucault, "el inconsciente habla en mí.
Capitanes de abril. Más pasa el tiempo, más los admiro. Hombres de guerra que el 25 de abril de 1974 terminaron con la dictadura de su país sin disparar un solo tiro. ¡La Revolución de los Claveles! Yo era una niña. Para mí fue un privilegio increíble participar de ese júbilo, presenciar cómo se construye una democracia después de 48 años de dictadura. Más tarde empecé a recopilar sus testimonios. Y siempre uno decía "me veo como en una película cómica. ¿Los tanques debían respetar los semáforos?". Otro se veía como en una de Oliver Stone, y así. Entonces me dije "quiero hacer la película en que se vieron". Así nació mi primera como directora, "Capitanes de abril". Como decía el abuelo Aristóteles, "el hombre es un animal político". Nada es inocuo, menos mal, de modo que hago cine político y del otro, sigo explorando, ahora también compongo canciones (me animé recién en mi tercer disco). ¿Pero qué cosa me ha hecho más feliz en toda mi vida? Tener dos hijas.
Paraná Sendrós


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