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Marini: “El lúcido teatro de Copi sigue vigente”
A treinta años de la muerte del autor de “La mujer sentada”, el Teatro Nacional Cervantes le rinde homenaje con varias de sus obras, entre ellas la polémica “Evita” que interpreta Benjamín Vicuña.
Marilú Marini. Desde el lunes próximo protagonizará en el Cervantes “El día de una soñadora (y otros momentos)”, sobre textos de Copi.
M.M.: Es el día de una mujer gris vista a través del prisma de la imaginación de Copi. Aparecen todas las salidas y aperturas que esta mujer, con una vida muy ordenada, obsesiva y milimetrada, puede hacer aparecer en esa cabeza. Todos los deseos e imaginarios están tapados por una cotidianeidad que parecerían no tener lugar pero sin embargo están presentes. La obra es como el canto interno de esta mujer que sigue su vida hacia su muerte y atraviesa este camino gris y repetitivo.
P.: "Eva Perón" tuvo su estreno en los 70 dirigida por Alfredo Arias ¿Cómo recuerda aquella puesta de Copi?
M.M.: Yo no participé de aquella Eva Perón cuando Alfredo estrenó, porque estaba en Buenos Aires y eso fue en su paso por Nueva York. Sí estuve en contacto después con Facundo Bo, que fue el primer intérprete.
P.: Copi definió a Eva Perón como una mezcla de Marilyn Monroe y Stalin. ¿Qué puede decir?
M.M.: Copi está dando la imagen de un mito a partir de otros dos mitos. Imagino que escribió la obra como producto de su admiración por el ícono de Eva, además pesaba la historia de su familia, los Botana, enmarcada en un entorno de poder. Eso habrá estado en su imaginario y se situó como artista frente a una figura mítica, dejando de lado cuestiones políticas.
P.: Una vez dijo que los personajes que encarna siempre le revelan algo y dan una vía de autoconocimiento. ¿Cómo fue esta vez?
M.M.: Cuando trabajo un personaje, desde Copi a Shakespeare, siempre me encuentro con un algo que no esperaba. En este caso esa mujer soñadora me reveló la posibilidad del juego y que se puede conservar ese mismo asombro que revela un niño, siendo yo una persona que ya ha pasado más que la edad adulta. También afloró la inutilidad de lo que se debe ser frente a lo que uno desearía ser.
P.: ¿Por qué Copi sigue tan vigente?
M.M.: Es la vigencia de un artista. De la misma manera en que uno ve Las Meninas de Velázquez, es una obra que nos dice cosas que no sabemos cuáles son pero nos conmueven y nos hacen vibrar el alma. Lo vigente es también la sensibilidad de un artista con tremenda lucidez frente a la realidad. Por eso aparece tanta locura en su discurso y hasta resulta chocante por lo marginal. Él quería despertar lo que estaba dormido debajo de lo real, lo que estaba cubierto por un maquillaje de convencionalismo y que encerraba hipocresías sociales y humanas profundas.
P.: Vuelve hoy con "Todas las canciones de amor" de Santiago Loza, ¿qué le atrae de su dramaturgia?
M.M.: Loza sabe descifrar y mostrarnos el alma y la intimidad de mujeres que seguramente cruzamos todos los días. Esta madre que espera al hijo y que es alguien que se evade de su mundo cotidiano y gris a través de su imaginación y humor. Quiero mucho a este personaje porque es alguien que lucha y que a pesar de tener una vida milimetrada y cuadriculada como hoja de cuaderno desea, a través de este amor hacia este hijo. Se crea un clima en el cual uno siente que se puede ser feliz, que se puede trabajar para ser feliz y se puede estar pleno en situaciones que a veces parecen difíciles. No es un mensaje para calmar a la gente y adormecerla sino al contrario, para alimentarla y darle motivos.


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