Mario Ledesma: "El rugby argentino está muy politizado"

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Ledesma colgó los botines, guardó sus últimas camisetas del Mundial en un bolso que está en la casa paterna junto a lo que fue juntando a lo largo de una larga y fructífera carrera. Así, sin pausa, viajó a una casa que su mujer había alquilado en su ausencia mundialista para encarar una nueva etapa de su vida: la de entrenador.

Gonza Quesada me decía que yo había hecho un master en rugby que no tenía que desperdiciarlo. No pensaba seguir ligado al rugby así pero ya hice las pases con lo que estoy haciendo y me gusta entrenar. Estoy descubriéndolo sin la presión de ser el principal entrenador que acá en Francia es un puesto de mucha exposición, cuenta en una larga y abierta charla con al-Rugby.com.

Convocado por el australiano Michael Cheika, Ledesma se encarga del juego de obtención, salidas, ruck y maul en un grupo técnico que tiene bien divididas las funciones y que comparte además con Christophe Laussuq y el ex Wallabie ChrisWhittaker. A todos nos da nuestro lugar, se trabaja con comodidad.

Lo mejor de esta transición es que me sirvió para no cambiar de al nuevo entrenador!. Martín Rodríguez: La está rompiendo de doce. Se recuperó rápido del Mundial y la verdad que creo que ese es su puesto. Es intuitivo y ahí no tiene tiempo para pensar. Tiene una defensa muy buena.

Gonzalo Tiesi: Pobre. Jugó sólo 20 minutos, un garrón. El año que viene no va a estar en el club.

Nahuel Tetaz Chaparro: Está hecho una bestia. Lo tengo convencido a Cheika de que juegue cada vez más. Progresó muchísimo y es un pilar tipo Rorro. Tiene proyección Puma.

Si bien estuvo con Tati Phelan en su reciente gira europea, ya ni siquiera estoy en la cadena de mails de Los Pumas. Con Phelan se conocen desde añares y es un amigo. Con los argentinos se junta y obviamente tiene una amistad de años con Roncero, Contepomi y Quesada, entrenador del otro equipo de la ciudad, Racing Metro.

Con Gonza nos juntamos seguido y hablamos de lo que está haciendo cada uno en su club.

Cuenta Ledesma que intenta ser como entrenador como le gustaba que fueran con él. Por suerte al que le toca el grito es a Cheika; yo soy el policía bueno. Me sorprende que tengo más paciencia ahora que cuando jugaba.

Creo que el jugador tiene que tener un rol en el equipo; hacerlo parte de lo que se quiere así está convencido y se hace parte del plan o estilo de juego. En Cler-mont no ganamos el campeonato hasta que nos dieron cabida. La segunda etapa del Tano Loffreda fue muy buena en este sentido y Tati Phelan también escuchaba a los jugadores.

El jugador de hoy es mucho más exigente y también más soberbio, le cuesta la autocrítica. La realidad es que esto no deja de ser un juego.

La celeste y blanca no se la borrará nadie del pecho y su historia está repleta de buenos momentos y otros no tan buenos. El más reciente lo vivió intensamente. Me prohibí no disfrutar del Mundial. Estuvo bueno como cierre a una carrera. Claro que abandonar el deporte provocó que los músculos estén sin tanta actividad, por lo que aparecieron los pases de factura. Me duele la cintura y el cuello, dice con resignación. Las ganas de jugar están siempre ahí, pero no la de volver a todo lo que implicaba jugar.

Los Pumas son una parte de su pasado. ¿Y del futuro? Cuando vaya pasando el tiempo y si me gusta entrenar lo consideraré. Pero el rugby argentino está muy politizado y yo no transaría ni un poquito para estar. Duro y contundente. Prefiere dejarlo ahí.

Claro que sí tiene opinión sobre el The Rugby Championship que se viene. Hay que tener buenos resultados de local; afuera va a ser muy difícil. Lo importante es ver cómo se logra estar al palo los seis partidos. Espero tengamos plantel grande ya que es necesario el recambio. Ellos -Sudáfrica, Australia y Nueva Zelanda- están acostumbrados.

Tira por tierra el tema de la disponibilidad de los jugadores. Es un verso todo eso; los clubes los tienen que largar, no les queda otra. Lo que sí, esta generación deberá hacer sacrificios como hicimos nosotros en su momento.

Para cerrar, vuelve a París. Vivo a 20 cuadras de lo de Rorro Roncero, mis hijos tienen edades parecidas. Se portaron como supuse se portarían, su mujer ayudó mucho con la mudanza; aunque no deja de sorprender la buena onda. Teníamos miedo de mudarnos a París porque siempre habíamos vivido en pueblos chicos, pero la verdad que está buenísimo.

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