El Estado Islámico ejecutó a por lo menos 1.434 personas en Siria desde que proclamó su califato en ese país y en Irak, a fines de junio, informó ayer el director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH), Rami Abderrahman. La mayoría de los fallecidos, 884 de ellos, eran civiles, de los cuales 700 pertenecían a la tribu Al Shaitat, que se enfrentó al grupo terrorista en la provincia de Deir al Zur. Los asesinatos se cometieron con disparos y decapitaciones.
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