3 de noviembre 2014 - 00:00

Máxima dureza de Netanyahu contra protesta palestina

Manifestantes nacionalistas palestinos protestan frente al retén de Qalandia, ubicado entre Ramala, la capital de la Autoridad Palestina, y Jerusalén. El acceso y control a los sitios de culto de la ciudad santa vuelve a generar un escenario preinsurreccional.
Manifestantes nacionalistas palestinos protestan frente al retén de Qalandia, ubicado entre Ramala, la capital de la Autoridad Palestina, y Jerusalén. El acceso y control a los sitios de culto de la ciudad santa vuelve a generar un escenario preinsurreccional.
 Jerusalén - El Gobierno israelí aprobó ayer un endurecimiento de las penas para aquellos que lancen piedras contra vehículos, que incluyen hasta 20 años de prisión, con el objetivo de aplacar la ola de disturbios árabes en Jerusalén Este, producto de las visitas de judíos ultraortodoxos a la Explanada de las Mezquitas.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, analizó ayer en la reunión semanal de su Consejo de Ministros los recientes disturbios en Jerusalén y subrayó que "Israel está tomando acciones vigorosas contra los terroristas y aquellos que lanzan piedras, bombas incendiarias y petardos o fuegos artificiales". "Todo esto tiene el objeto de restablecer la calma y la seguridad en toda Jerusalén. He ordenado un refuerzo masivo y que sean empleados medios adicionales a fin de garantizar la ley y el orden en la capital de Israel", señaló.

Netanyahu dijo que "islamistas radicales están difundiendo la falsa creencia de que estamos tratando de dañar la mezquita de Al Aqsa y emplear la violencia con el objeto de excluir a judíos de ir al Monte del Templo. No permitiremos que esto suceda. Estamos comprometidos a mantener el statu quo", afirmó.

"Un terrorista es un terrorista. No importa qué arma utilice", agregó la ministra de Justicia, Tzipi Livni. "Los ciudadanos israelíes no deben vivir con miedo a quienes lanzan piedras. Israel debe responder con resolución a todos los actos de terrorismo", indicó.

En ese marco, la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén fue reabierta ayer a los visitantes judíos, por primera vez en cuatro días, lo que elevó de nuevo la tensión en un recinto en el que cualquier provocación puede encender la mecha del conflicto.

La Policía israelí, que el viernes había permitido el acceso restringido de musulmanes, autorizó el de los judíos -que conocen su lugar más sagrado como Monte del Templo- y las visitas de políticos ultranacionalistas no se hicieron esperar.

El primero en llegar fue el diputado y miembro del ala dura del partido conservador Likud, Moshé Feiglin, que fue fotografiado junto a la mezquita de Al Aqsa, tercera en la jerarquía del islam, informó la radio pública israelí.

Fuertemente custodiado por agentes de seguridad, Feiglin prometió que la situación actual cambiará, en una visita interpretada como un desafío y una muestra de fuerza para reclamar la soberanía israelí: "Cambiaremos esta realidad con la ayuda de Dios...", aseguró.

Los palestinos y los jordanos, que están encargados del sitio, acusan con regularidad a Israel de tratar de modificar el statu quo de 1967 por el que los judíos pueden entrar al complejo, que es también sagrado para ellos, pero no tienen derecho a orar allí.

El legislador había pedido un día después del intento de asesinato del rabino Yehuda Glick, el miércoles por un palestino, que fuera permitido únicamente el acceso de judíos al complejo para llevar a cabo un multitudinario rezo para pedir por su pronta recuperación.

La estabilidad en la zona se ve alterada desde junio tras los asesinatos de tres jóvenes colonos y un adolescente palestino y el posterior conflicto bélico en Gaza. En las últimas semanas Jerusalén se encuentra en el epicentro de los enfrentamientos, especialmente la parte este, que despiertan el temor de una nueva Intifada.

Por otro lado, las autoridades israelíes anunciaron el cierre "hasta nuevo aviso" del paso fronterizo de Erez, entre Israel y Gaza, luego del lanzamiento de un cohete desde la Franja la noche del viernes. El cruce de Erez, bajo control de Israel, es la puerta de entrada y salida para personas, mientras que el de Kerem Shalom, al sur del mismo, regula la importación y exportación de productos desde la Franja.

Según la agencia de noticias palestina Maan, el número dos del movimiento islamista Hamás, Musa Abu Marzuq, criticó la decisión y la consideró de "inaceptable". "¿Dónde está la Autoridad Palestina ante el cierre israelí? ¿Y dónde está en relación con sus responsabilidades, especialmente después de que los empleados de la AP hayan vuelto a trabajar en los pasos de Gaza?", se preguntó en un comunicado.

Agencias EFE, AFP, DPA y ANSA, y Ámbito Financiero

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