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Máxima presión antes de pulsar el botón nuclear (intervención)
Mudanza. Policías españoles abandonan su hotel cerca de Barcelona.
"El 155 tiene que contar con el mayor de los apoyos posibles, porque no sabemos si eso va a resolver los problemas y si solo lo respalda una fuerza política en la Cámara alta (el Senado) es difícil que tenga el apoyo de la mayoría de los catalanes", dijo Rafael Hernando, portavoz del PP en el Congreso.
Sin ese respaldo, el poder de Rajoy podría verse minado y, según fuentes políticas y analistas, podría terminar convocando unas elecciones nacionales para conseguir el mandato con el que enfrentarse a los separatistas catalanes. La Moncloa declinó hacer comentarios.
Los socialistas, en principio abiertos a la opción del Artículo 155 antes del referéndum, cambiaron el tono esta semana, después de las cargas policiales del domingo para evitar el referéndum, con unas imágenes que recorrieron el mundo y provocaron la condena internacional.
En lugar de ello, el PSOE pidió la reprobación de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, a la que culpó de la violencia policial del domingo. Una reprobación no supone más que una reprimenda simbólica y no obliga a la dimisión.
Pero algunos miembros históricos del partido, como el exvicepresidente socialista Alfonso Guerra, quieren que Rajoy adopte una línea dura con el separatismo catalán.
"Los socialistas deberían votar a favor" del artículo 155", dijo Guerra el martes, añadiendo que su partido debería reprobar a Carles Puigdemont y no a Sáenz de Santamaría.
La imposición del artículo 155 solo necesita el visto bueno del Senado español, en el que el PP tiene mayoría absoluta, pero un amplio consenso en la Cámara baja ayudaría a proteger a Rajoy de mociones de censura en el Congreso de los Diputados.
El partido izquierdista Podemos se opone a la aplicación del 155 y propuso esta semana que Rajoy y Puigdemont se sienten a negociar un mediador para distender el conflicto, aunque la propuesta fue rápidamente rechazada por La Moncloa, con la argumentación de que no negociará bajo la amenaza del Gobierno regional de declarar la independencia unilateralmente.
Madrid había prohibido la consulta del domingo por considerarla inconstitucional, desplegando fuerzas de seguridad nacionales para detenerla, una decisión que incluso algunos de sus aliados consideraron un error político. Los nacionalistas vascos del PNV, que apuestan por un referéndum pactado, también están en contra de intervenir al Gobierno catalán. La semana pasada, retiraron su apoyo a los Presupuestos Generales de 2018 hasta encontrar una solución para el tema catalán.
Antonio Barroso, subdirector de la firma de análisis londinense Teneo Intelligence, dijo que la postura de los socialistas respecto al artículo 155 podría resultar crítica para el futuro de Rajoy. "Básicamente está llevando al país a terreno desconocido y por eso quiere el máximo apoyo de todos los partidos que pueda sumar, pero también para tener una mayor aceptación de las medidas que tomará el gobierno", dijo.
Rajoy ofreció abrir conversaciones con otros partidos sobre un mejor acuerdo fiscal y constitucional para Cataluña si la región abandona la ruta independentista, pero la violencia del domingo dio alas al movimiento independentista y tensó las posiciones para una posible negociación.
| Agencia Reuters |


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