22 de abril 2013 - 00:00

Menza y el incierto camino de develar el enigma de las cosas

Menza se vale de muchos artificios que despiertan un gran estímulo visual en el contemplador, el clima de enigma y misterio estimula también su atenta mirada para descubrir la naturaleza de las cosas y de su propia condición humana.
Menza se vale de muchos artificios que despiertan un gran estímulo visual en el contemplador, el clima de enigma y misterio estimula también su atenta mirada para descubrir la naturaleza de las cosas y de su propia condición humana.
"Los Misterios de la luz", exposición itinerante de Nicolás Menza, exhibida en la Casa Argentina en París en octubre- noviembre 2012, se puede ver actualmente en la galería Hoy en el Arte, hasta el 28 de abril; seguirá su itinerario en la galería Ahrus en Rafaela, Santa Fe (junio) 2013), para finalizarlo en Frankfurt en septiembre. Está compuesta de alrededor de 30 obras entre pinturas, técnicas mixtas, litografías, pasteles, dibujos, gofrados pictóricos y objetos.

Menza aborda todas estas técnicas con gran solvencia, volcando sus obsesiones y emociones en una suerte de pulsión que lo lleva a autocalificarse como "animal de trabajo". Puede trabajar en 20 obras simultáneamente, pero esto no significa que las aborde con premura. En realidad, Menza medita profundamente, porque lo que en realidad construye más allá de una temática, es un pensamiento, una concepción del mundo, de la realidad que lo rodea. Esta actitud proviene de las enseñanzas teóricas y prácticas de maestros como Teresio Fara o Rubén Rey, quienes a su vez le enseñaron una lección de vida. La lectura de grandes filósofos también lo pusieron en el camino de construir una identidad, de interpretar los misterios del ser hombre, del ser artista, íntimamente mancomunados.

Dueño de un gran oficio, ésta es la llave que le permite cubrir un muy amplio abanico expresivo al que se suma su intuición que muchas veces rige sus pasos. Hay días en los que se sienta a contemplar dónde quedó el diálogo entablado con cada obra para después reiniciarlo, es decir, está en un continuo proceso en los que entra y sale de cada obra.

Sus desnudos, muy dramáticos, están instalados en un plano metafísico, con fondos enigmáticos de escaleras o salidas que no se sabe adónde conducen creando así una atmósfera misteriosa. En algunos de sus desnudos actuales parece haber abandonado el aspecto demasiado trágico del tratamiento del cuerpo. Destacamos un par de óleos grandes, pueden catalogarse como díptico, en el que dialogan las figuras aunque una de ellas está ausente, de allí su título: "Presencia" y "Ausencia" .

Aunque el tema de la mesa de trabajo del pintor haya sido un favorito de los artistas de todos los tiempos, "Mundo Intimo", refleja su emotividad, la que pone en juego cuando encara la tela. "Conjuro Lumínico" puede entrar en la categoría de naturaleza muerta, se destaca precisamente por su luminosidad, el cargado empaste, lo no convencional de la composición, su relación metafísica.

Menza se vale de muchos artificios que despiertan un gran estímulo visual en el contemplador, el clima de enigma y misterio estimula también su atenta mirada y reflexión. Un artista que está afuera de los cánones con los que se mide el arte actual, que ha elegido, según sus palabras, "un camino difícil, incierto, para descubrir la naturaleza de las cosas y de su propia condición humana".

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