El penal que le atajó Wojciech Szczesny le dolió en el alma. Por eso cuando volvió a tocar la pelota después de esa frustración personal, apareció el Lionel Messi más incisivo, el de las corridas y el conductor, características que hasta ayer no se habían visto de él. Por eso los goles de Alexis Mac Allister y de Julián Álvarez fueron el bálsamo para despojarse de sentimientos culposos y desatar la furia del capitán. “Quedé con bronca por haber errado el penal, pero el equipo salió fortalecido tras ese error mío. Sabíamos que, una vez que entrara el primer gol, iba a cambiar el partido, tal como se dio...”, señaló el rosarino en declaraciones a la prensa en el estadio 974. Y agregó: “Ahora es el momento en que debemos estar tranquilos e ir partido a partido. Empieza otro Mundial y ojalá podamos seguir manteniendo lo que hicimos hoy (por ayer)”.
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