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MI, entre el rechazo K y la espera del portazo de Scioli
• Maneja como fecha posible, para tomar una decisión, antes de fin de año.
• La probabilidad de mudar al massismo.
Martín Insaurralde y Daniel Scioli
MI, el acrónimo de su nombre que se convirtió en marca política, terminó de montar su búnker político en unas oficinas de la calle Esmeralda al 250 para cincelar una candidatura a gobernador curiosa: es el dirigente con más intención de voto pero no se sabe con qué partido competirá en 2015.
En la última semana volvió a sonar con fuerza la hipótesis de que el diputado nacional e intendente (con licencia) de Lomas de Zamora analiza cómo y con quién encarar el tramo final de la campaña. "Hoy, hay un 80 u 85% de chances de que nos quedemos donde estamos, en el peronismo", dicen cerca de Insaurralde.
La probabilidad, aunque alta, es más baja que la de hace apenas unas semanas. En el medio ocurrió algo: el dirigente, que está de novio con Jésica Cirio, terminó de asumir que el ultrakirchnerismo lo quiere expulsar del dispositivo K.
Las parrafadas de Carlos Kunkel -que trató de "bataclana" a Cirio y cuestionó las apariciones del lomense en TV- transparentó un malestar que venía hace tiempo y terminó de estallar en estas semanas.
"Nos molesta que los que nos quieren dar ordenes jamás ganaron una elección ni tienen territorio", se enojan los laderos de Insaurralde, que hablan mordazmente de esos referentes como los "sumos sacerdotes" del kirchnerismo.
El desprecio de los ultra-K lo asume irreversible más allá de que destaca una buena relación con figuras como Eduardo "Wado" De Pedro o Juliana Di Tullio, la jefa del bloque de diputados.
En tanto, en los últimos días asomó como crítico Diego Bossio, el titular de ANSES, que lo acusó de jugar al "amague". "Bossio le pega a Martín porque quiere ser candidato a gobernador", dicen.
El fenómeno es curioso. Mientras algunos K lo quieren expulsar del planeta cristinista, en el Frente Renovador unos lo esperan con los brazos abiertos y otros no quieren saber nada con esa mudanza.
Darío Giustozzi, alcalde con licencia de Almirante Brown y jefe del bloque de diputados del FR, es quien más se incomoda con ese plan, no sólo porque Insaurralde lo supera en los sondeos sino porque arrastran una tirria como intendentes vecinos.
"Mi candidato a gobernador es Insaurralde", dice, con un chiste cargado de seriedad, un massista de peso del conurbano sur que debería jugar con Giustozzi. La humorada debe leerse en el lenguaje espinoso de los pactos peronistas.
Pero, por lo pronto, Insaurralde sigue dentro del FpV aunque claramente sostenido, o aferrado, a Daniel Scioli. En el entorno del diputado bosquejan tres ejes de los que depende su permanencia en el planeta K.
Una variable que puede precipitar una salida es que las críticas de los ultra oficialistas no avancen a planos mayores -como Cristina de Kirchner o referentes visibles de La Cámpora- o afecte la gestión de Lomas con, por ejemplo, la quita de presupuesto y obras públicas.
Otro elemento en ese frágil equilibrio es si se produce un cambio brusco en el alineamiento opositor que obligue a tomar un posicionamiento pronto.
El tercer elemento, quizá aquel sobre el que Insaurralde pone más expectativa, es que en estos meses, Scioli tome la decisión política de jugar con más autonomía y que eso implique adquirir mayor personalidad.
En las oficinas de la calle Esmeralda no ponen fecha pero las señales de humo indican que la determinación de quedarse dentro del FpV o emigrar hacia un espacio opositor no debería concretarse más allá de fin de año. "Tampoco podemos estar hacia 2015 dando vueltas...", explican.
Insaurralde amontonó a su equipo de comunicación en las oficinas de la calle Esmeralda y delegó en Adrián Santarelli, exgerente regional de ANSES, la coordinación de la campaña permanente. Santarelli debe lidiar con un escenario complejo: los dirigentes del FpV se resisten a mostrarse con él ante las críticas ultra-K.
Esa soledad es un rasgo que identifica a Insaurralde que siempre fue, en verdad, un líbero y silvestre, y empezó a explorar hace mucho el perfil mediático que no dejará de explotar. Ayer estuvo con Mirtha Legrand y seguirá, todas las veces que pueda, apareciendo en la pantalla caliente del ShowMatch de Marcelo Tinelli.


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