La posibilidad de que Julio Cobos firmara un decreto para convocar a sesiones extraordinarias durante el viaje de Cristina de Kirchner a China siempre estuvo en el terreno de la ficción. No es tan fácil que un presidente imponga una decisión así sin la colaboración del resto del Gobierno. Hace falta que lo acompañe un ministro con la firma, que la Secretaría Legal y Técnica lo protocolice, lo publique en el Boletín Oficial y luego comunique al Congreso. Demasiados pasos para que Cobos pudiera haber tenido éxito.
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