13 de agosto 2009 - 00:00

Mientras se quejan, Uribe cierra acuerdo con Obama

Policías militares caminan en la base aérea de Palanquero, enPuerto Salgar. Es uno de los siete puntos en los que se asentará elPentágono.
Policías militares caminan en la base aérea de Palanquero, en Puerto Salgar. Es uno de los siete puntos en los que se asentará el Pentágono.
Bogotá y Quito - En el marco de un inédito pacto de cooperación militar entre Bogotá y Washington que despertó revuelo en Latinoamérica, el comandante de las fuerzas militares colombianas, general Freddy Padilla, indicó que este fin de semana podría cerrarse este acuerdo que le permitirá a Estados Unidos utilizar siete bases colombianas. El tema podría transformarse en un hecho consumado cuando se lleve a cabo la cumbre de mandatarios sudamericanos en Bariloche, convocada por Cristina de Kirchner, si es que se concreta.

Padilla sostuvo ayer que los miembros de la comisión colombiana, integrada por expertos técnicos de los ministerios de Defensa, Relaciones Exteriores y del Interior y Justicia, viajaron a Washington para sostener un encuentro con sus pares. «Si Dios nos ayuda, este fin de semana estará todo acordado y se iniciará entonces el proceso administrativo tanto en el Gobierno de Estados Unidos como en el de Colombia», dijo el general.

Padilla hizo este comentario en la base de Palanquero, en la población de Puerto Salgar (centro) -una de las instalaciones que sería usada por Estados Unidos en virtud del acuerdo-, durante una reunión con los integrantes de una comisión del Senado que se encarga de los asuntos de defensa.

Según el máximo jefe militar colombiano, Washington aportará u$s 46 millones que serán invertidos en esa base de la Fuerza Aérea, a fin de ampliar la rampa y construir más hangares.

Colombia anunció el 15 de julio este pacto de cooperación que fue criticado por los presidentes de Bolivia, Evo Morales; de Ecuador, Rafael Correa; y de Venezuela, Hugo Chávez, quienes consideran que el tema debe ser tratado por la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). También mereció fuertes reparos de otros mandatarios menos radicales, como Cristina de Kirchner, Luiz Inácio Lula da Silva y Michelle Bachelet.

De acuerdo con lo difundido por la prensa bogotana, Uribe, quien se abstuvo de acudir el lunes pasado a una reunión que la UNASUR celebró en Quito, concurrirá a la que se realizará a fines de mes en Bariloche si el bloque acepta incluir en la agenda el análisis de acuerdos militares con potencias y el tráfico ilegal de armas (ver aparte).

«Colombia buscaría así que se ventilen también los compromisos de orden militar que Venezuela y Ecuador han asumido con potencias como Rusia y China, respectivamente y, sobre todo, el de Venezuela con Irán», señaló el diario colombiano El Tiempo.

Armas

Además, el Gobierno colombiano quiere que se estudie también el tráfico ilegal de armas, para poner sobre la mesa el caso del material bélico usado por los grupos guerrilleros que habría sido vendido por Suecia al Gobierno venezolano en la década del 80, lo que puso en un brete a Chávez.

Al respecto, el ministro ecuatoriano de Gobierno (Interior), Gustavo Jalkh, advirtió que «esta reunión va a ser extremadamente importante. Lo que Colombia ha decidido no es algo que se explica por sí solo y esto lo muestra el mismo hecho de que el presidente Uribe tuvo que realizar una gira para tratar de explicar».

Las acusaciones cruzadas suben la tensión en la región. Ayer se supo que Ecuador reforzó su frontera norte con Colombia con 1.200 soldados, un número importante si se tiene en cuenta que el contingente total para patrullar la zona es de 10.000 efectivos.

Agencias ANSA, DPA y EFE

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