- ámbito
- Edición Impresa
Mil y un modos de matar para causar pánico y atracción
Anwar al Tarawneh, la esposa del piloto jordano quemado por el Estado Islámico, mostró una foto de su compañero durante la protesta espontánea de ayer en Amán. Con este hecho, el EI inauguró una modalidad nueva y espectacular de asesinar a sus rehenes.
La modalidad de estos homicidios ha sido estudiada no solamente para aterrorizar a los "súbditos" del "califato islámico" y a los enemigos del Occidente sino también para conquistar la simpatía y adhesión de futuros combatientes.
Así lo demuestran los enrolamientos en las filas del Ejército Islámico por parte de jóvenes europeos, además de los mensajes de aprobación que ayer circularon en las redes sociales tras conocerse las devastadoras imágenes de la ejecución de Kasasbeh.
Las primeras noticias, en algunas ocasiones acompañadas por fotografías, de ejecuciones sumarias de criminales comunes o adúlteras comenzaron a difundirse hace un año y medio en los territorios sirios en manos del Estado Islámico, por ejemplo en Raqa, en el norte, única capital de provincia en manos de los yihadistas.
El año pasado, siempre en Siria, el Ejército Islámico anunció la lapidación de los primeros hombres adúlteros.
Luego, a finales de noviembre, de dos jóvenes de 18 y 20 años en la provincia oriental de Deyr az Zor acusados de haber "tenido relaciones homosexuales".
En diciembre, el terror yihadista subió otro peldaño: fueron difundidas en la web tres fotos de un joven, también él acusado de homosexualidad, mientras era lanzado al vacío del techo de un edificio en una localidad no precisada.
Mientras, la opinión pública occidental quedaba sacudida por el video de las decapitaciones de los rehenes norteamericanos James Foley y Steven Sotloff, y de los británicos David Haines y Alan Henning, lista a la que en estos días se unió la muerte del periodista japonés Kenji Goto.
Entre los aspectos más comentados figura el del verdugo de los homicidios, según parece siempre el mismo y con un acento inglés, o sea el ciudadano británico "John el yihadista".
Para justificar las lapidaciones, decapitaciones y el lanzamiento al vacío de personas, el Estado Islámico buscó justificarse en tradiciones que se remontan al origen del islam. Sin embargo, es muy difícil, de hecho imposible, encontrar en estas mismas tradiciones la práctica de una ejecución en la hoguera, como ocurrió en cambio en las épocas más oscuras del cristianismo.
Pese a esto, en la red es posible leer mensajes de quien está satisfecho por las llamas y la hoguera: "Miren cómo muere un infiel", fue el título de un tuit de una cuenta que se identifica con el Ejército Islámico. "Por fin justicia", afirmó otro mensaje cuyo autor se autodenominó, en árabe, "El caballero del islam". Y hubo otros: por ejemplo, "esto es lo que ocurre a los cruzados malvados".
Agencia ANSA


Dejá tu comentario