"La realidad en torno a nosotros está cambiando. Quiero decir a cualquiera que pretenda hacernos mal: no es aconsejable", advirtió el premier de Israel, Benjamín Netanyahu.
El gobernante conservador recurrió a una frase usada hace un siglo por el líder del Movimiento Sionista Revisionista, Vladimir Jabotinsky: "Nuestra existencia depende de un muro de hierro", y "nosotros construimos un muro de hierro", afirmó.
El Estado judío teme que un ataque occidental contra Siria provoque una represalia con misiles sobre sus ciudades, desde ese país o desde posiciones de su aliado chiita libanés, Hizbulá.
Rusia elevó su nivel de alerta debido al episodio. Las primeras noticias de las agencias rusas sobre el lanzamiento alteraron los mercados hasta que el Ministerio de Defensa israelí aclaró que había probado un misil.
Un portavoz del Ministerio de Defensa ruso dijo que el lanzamiento fue detectado por una estación de radar de aviso temprano en Armavir, cerca del mar Negro, que está diseñada para detectar misiles desde Europa e Irán.
El Pentágono admitió su asistencia para un test que "estaba previsto desde hace tiempo", pero negó cualquier nexo del ensayo con el conflicto en Siria. "Nada tiene que ver con las consideraciones sobre una acción militar para responder al ataque sirio con armas químicas", aseguró.
Según los responsables israelíes del Proyecto Homa ("muralla" en hebreo) de defensa antiaérea, "puso a prueba las renovadas capacidades de un nuevo tipo de misil-objetivo de la serie Sparrow. Fueron probados en esta circunstancia también los sistemas de defensa misilística Arrow, incluidos el radar y el sistema de comando y control".
El ministro de Defensa, Moshe Yaalon, confirmó que el ejercicio se desarrolló en cooperación con los estadounidenses y dijo que el test permitió ensayar "nuestros sistemas". "Seguiremos aprovisionando nuestra defensa con estos equipamientos", completó.
| Agencias ANSA, EFE y Reuters |


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