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Lentamente, pero muy lentamente da algunos signos de venir recuperándose de lo que titulamos al comentar su primer trimestre "Enfrentó una tormenta casi perfecta". Así de los $1,1 millón que ganaba en los primeros tres meses del actual contable, un 84% menos que doce meses antes, pasó a $4,2 millones al cumplir el semestre (73% menos que un año atrás) y $8.808.220 ahora, esto es un 70% menos que los más de $29,5 millones que lograba a febrero de 2016. Más que por el lado de los ingresos ordinarios (+34%, eran +43% a fin del semestre), esta "mejora" parece venir por la reducción de los costos (+49%, era +66% a fin del semestre) y especialmente por el resultado de su producción agrícola, que tras resultados negativos en los nonamestres previos (-1,8 millón en 2016) le aportó ahora poco más de medio millón de pesos. Queda entonces con un bruto de $57 millones, 14% menor a la del segundo mes de 2016. El cobro del seguro tras la explosión de uno de sus silos en la planta de Carcarañá en mayo del año pasado (ver comentario sobre el trimestre; recién pudo normalizar la producción a partir de agosto último) le permite computar $2,3 millones a favor, con lo cual compensa en parte el incremento de los gastos de comercialización (+16%) y administración (+6%) que si bien estuvieron por debajo del incremento inflacionario, por su magnitud le dejan un operativo de $15,1 millones, 44% menor al de un año antes. Finalmente la disparada de la carga financiera (de un neto a favor de $19,8 millones pasó ahora a $1,8 millón en contra) y la reducción de otros aportes la dejan tras la mordida del fisco con el resultado arriba consignado. Para el último trimestre, dice no esperar nada demasiado diferente, pero no podemos dejar de destacar el incremento que viene mostrando en las exportaciones, que en volumen ya representa el 49% de sus ventas.
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