Lo que en el PRO no logran cuantificar es qué volumen de daño acumuló, y seguirá acumulando, el Gobierno -y Macri en particular- por el tarifazo. Por eso le apuntan a esa medida como la usina de los males del oficialismo, los reproches y las quejas, e incluso la resistencia de actores de la política a sintonizar con Cambiemos. Ese hartazgo, dicen en el Gobierno, llegó hasta Macri a quien no ven en una defensa tan cerrada como antes de Juan José Aranguren, su ministro de Energía, diseñador y ejecutor del tarifazo. ¿Eso implica que podría removerlo? No. Al contrario: según un legislador del PRO, aunque Macri está molesto con Aranguren, quiere que éste haga frente a las audiencias públicas y defienda, como defiende en los despachos, su medida.
El tema de las audiencias es un asunto adicional y complejo. Están convocadas para octubre, según los plazos formales, pero es un tiempo inmenso en las urgencias económicas y políticas. Por eso apuran la convocatoria a audiencias informales, o "no oficiales" que le servirían a la Corte para tachar la falta de consultas ante los tarifazos. La ausencia de esos trámites fueron determinantes en los fallos judiciales que frenaron las subas. En el caso del agua, que se armó un mecanismo consultivo vía AySA, ese problema no existió. María Eugenia Vidal también, a pesar de quejas múltiples, apuró audiencias y logra avanzar.
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