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Morello y Espel: un dúo sin ataduras
Fernanda Morello: una pianista fogueada en la música clásica, que ahora da el salto al terreno popular.
Cada vez son más los músicos que cambian de vereda. Aunque lo más correcto sería decir que ya son muchos los que deciden transitar en dos veredas al mismo tiempo. Si hace algunas décadas un músico clásico no se permitía entran en el territorio de lo popular, esa combinación es hoy cada vez más presente. Lo interesante de todo esto, más allá de la saludable ruptura de prejuicios que se arrastraron durante años, es que estos cruces permiten nuevas miradas y relecturas sobre cosas conocidas.
Esta vez, los protagonistas son Guillo Espel, un compositor, arreglador y guitarrista que tiene ya su larga historia en esto de moverse en dos terrenos a la vez, y Fernanda Morello, una pianista con una sólida carrera construida nacional e internacionalmente en la música clásica.
Juntos eligieron una serie de nueve piezas, variadas en su origen pero siempre referidas a mujeres, desde "María" de Troilo a "Ekhaté de Spinetta, pasando por "Amparo" de Jobim, "Eleanor Rigby" y "Julia" de Los Beatles, "Lucía" de Serrat o "Isobel" de Björk, entre otras.
Espel fue el encargado de hacer los arreglos, a veces muy trabajados hasta convertirlos casi en versiones, siempre muy logrados, para piano solo salvo la utilización de medios electroacústicos en el caso de "Julia"-. Para completar el repertorio, agregaron una composición del propio Guillo, "Fabi", y "Chiarina" del "Carnaval Op. 9 Nº 11" de Schumann, aunque en este caso sin retoques arreglísticos. Y al momento del bis, Espel se sumó para una interpretación a dúo de otro tema suyo, "Fer", dedicado a su compañera, que en el álbum aparece como la mujer número doce en un track escondido.
Morello fue la encargada de llevar toda esta música escrita, con las "Once mujeres" como eje, a un disco valioso y muy original. A la hora de presentarlo, por ahora con dos fechas en Hasta Trilce, la pianista eligió el "look" y la ceremonia de la música clásica en la que se mueve habitualmente.
Morello fue a la vez sólida, impecable en su técnica, y por momentos muy expresiva. Aunque no le vendría mal soltarse con más confianza hacia un territorio que no es el suyo cotidiano. Ganaría en frescura y dejaría mejor expuesto su gran talento.


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