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Mudarse al conurbano, viaje de ida para las empresas
Hace una década, algunas empresas radicadas en la Ciudad de Buenos Aires comenzaron a mirar más allá de la General Paz con la idea de mudar sus oficinas. La zona norte del conurbano bonaerense marcó un camino que los referentes del mercado inmobiliario consideran “de ida”, aunque algunos operadores de la Capital sostienen que se trata de un efecto estacional.

Su opinión coincide con la del presidente de la Cámara Inmobiliaria Argentina, Roberto Arévalo: "El cambio se viene observando ya desde hace varios años. Con el paso del tiempo se fue incrementando en la Ciudad de Buenos Aires la población, el tránsito y la inexistencia de estructura vial para descongestionarlo.
La logística en cuanto a minimizar la distancia entre empresa y transporte de mercadería también ha inclinado la decisión de las empresas de emigrar hacia el conurbano", dice Arévalo y agrega: "El principal costo beneficio es acortar distancias y tener acceso a autopistas. Es decir, una vía de comunicación mucho más rápida".
Sobre este tema hace hincapié Hernán Castro, Broker Senior de Cu-shman & Wakefield. "Los accesos se convirtieron en un factor determinante. Sin embargo, no todas las empresas pueden mudarse. Algunas por una cuestión operativa, un claro ejemplo son los bancos, donde la casa matriz tiene que estar sí o sí en Capital.
Otras no pueden emigrar por cuestiones de logística y/o impositivas; las tasas e impuestos son más caros en provincia. Para estas últimas, surgió una alternativa intermedia que es el barrio de Saavedra (la zona del Dot Baires Shopping). Están a la vera de la General Paz pero tributan en Capital".
Castro cuenta que "cuando empezó el movimiento el mercado en la Buenos Aires estaba saturado. Por eso, las empresas que mejor capitalizaron sus mudanzas fueron las que aprovecharon los menores costos en aquel momento.
Hoy los valores se acercaron bastante, no porque haya aumentado el valor del m2 en provincia, sino porque debido a la alta vacancia que hay en Capital (ver infografía), los costos bajaron notoriamente en la City porteña. La realidad es que hay mucha disponibilidad de superficie alquilable, sobre todo en el Microcentro, Catalinas, Retiro, Plaza Roma y Puerto Madero. La zona más castigada es sin dudas el microcentro, especialmente los edificios Clase B", asegura.
Mitad de camino
El denominado corredor Libertador abarca una parte de Capital y gran parte de provincia. Arranca en Pampa, a la salida del túnel, hasta la General Paz, con poca disponibilidad y superficies chicas. "Ya en Vicente López y Olivos se consiguen superficies más grandes, incrementándose en el corredor Panamericana, muy buscado por empresas que necesitan ocupar entre 4 y 5 mil m2. Vale aclarar que algunas marcas ocupan hasta 4 edificios. Un dato no menor es que una empresa que en Capital necesita 5 pisos para operar, allá lo resuelve en una o dos plantas", afirma Castro.
Para Arévalo "la demanda es continua. A la vista está que siguen apostando a la construcción de edificios corporativos y de oficinas. Sí debe tenerse en cuenta que la macroeconomía y la coyuntura económica actual, con seguridad dilatan las decisiones, razón por lo que el auge se ha ralentizado".
Otro factor importante es que "en Capital hay escasez de terrenos en venta, sobre todo en las zonas que han tenido mayor desarrollo. Las empresas desarrolladoras y constructoras buscan otros nichos, pero les cuesta encontrar", dice Arévalo y concluye: "Se está apostando a la construcción mixta, es decir, a edificios aptos para vivienda y estudios profesionales, aunque de mediana superficie. También hay un mercado muy pequeño de construcción de edificios de oficinas de mediana superficie, observándose que luego se colocan en el mercado del alquiler", sentencia el presidente de la CIA.


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