En una comparecencia de prensa minutos después de que se confirmara la muerte de Abaaoud, Cazeneuve indicó que este ciudadano belga-marroquí "estuvo implicado" también en cuatro de los seis atentados que las autoridades francesas han evitado desde marzo. En todos ellos, señaló el ministro, se repite un mismo patrón, el de acciones programadas en el extranjero, encargadas a yihadistas europeos formados en el manejo de armas y enviados a Europa para perpetrarlos.
Condenado en Bélgica en rebeldía a 20 años de cárcel por su participación en el reclutamiento de yihadistas, Abaaoud era objeto de una orden de búsqueda y captura internacional. Cazeneuve defendió el trabajo de los servicios secretos franceses, pero al mismo tiempo lamentó que ningún país europeo "por el que hubiera podido transitar" haya informado al Gobierno que el terrorista había ingresado a territorio europeo.
Sólo el lunes pasado, dos días después de los atentados que costaron la vida en París y en Saint-Denis a al menos 129 personas, "un país no europeo" comunicó a Francia que había detectado la presencia de Abaaoud en Grecia. "La cooperación en la lucha antiterrorista es crucial", aseguró el ministro.
Considerado uno de los hombres más buscados del planeta, Abaaoud se había convertido en uno de los rostros del grupo Estado Islámico (EI) por su profusa costumbre de colgar videos y fotos en las redes sociales.
Su sonrisa burlona, sus declaraciones provocativas, habían popularizado a un personaje que los servicios secretos de varios países europeos consideraban clave para la planificación y elaboración de atentados en Europa. Por eso sorprende que en el contexto de alerta que vivía Francia desde los atentados de enero pasado contra la revista Charlie Hebdo un hombre tan buscado pudiera estar a apenas unos kilómetros del corazón de París.
"La amenaza era conocida y los servicios estaban extremadamente movilizados", asegura el juez Marc Trévidic, hasta hace poco responsable de la célula antiterrorista francesa, al semanario Le Nouvel Observateur. Considerado una de las personas que mejor conoce en Francia la lucha contra el terrorismo, el letrado reconoció que los mecanismos actuales no han impedido "que ciertos individuos (fichados) consigan viajar sin ser detectados".
No era la primera vez que Abaaoud penetraba en las fronteras europeas. De hecho, en un video se vanagloriaba de la forma en la que superaba las fronteras del bloque comunitario procedente de la base operativa del EI en Siria: "Alá cegó a los policías, dijo.
"Con millares de llegadas por semana en algunos puntos del territorio europeo carecemos de los medios para registrar a todo el mundo", confesó a Le Figaro un funcionario europeo, que no es identificado.
Uno de los suicidas que se hizo explotar el pasado viernes en Saint-Denis había entrado en Europa con un pasaporte sirio cuya autenticidad todavía no ha sido verificada. Pero lo hizo en un convoy de refugiados a través de la isla griega de Leros y, posteriormente, pasó por diferentes países europeos antes de cometer los atentados en Francia.
"¿Cómo es posible que los servicios de inteligencia franceses no tuvieran información sobre su presencia en el territorio nacional?", se preguntó la líder ultraderechista Marine Le Pen. Su respuesta es que "cualquiera puede libremente entrar actualmente en Francia sin ningún control, incluido un personaje tan peligroso como Abdelhamid Abaaoud". "La ausencia de fronteras nacionales representa una locura criminal", aseguró Le Pen, mientras su número dos, Florian Philippot, pedía la expulsión, por precaución, de todos los demandantes de asilo.
El primer ministro Manuel Valls también se refirió al respecto y sostuvo que algunos de los autores de los atentados de París "aprovecharon la crisis de los refugiados para introducirse" en Francia. Enseguida agregó que "otros estaban ya en Bélgica. Otros, quiero recordarlo, estaban en Francia", precisó.
| Agencias EFE, AFP, |
Reuters, ANSA y DPA


