Muerto de risa

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La estrategia empieza a quedar de lado y el conflicto a teñir la negociación, infinita a esta altura, de la renovación de contrato de Juan Román Riquelme con Boca Juniors.

El capítulo de ayer casi termina con el 10 de Boca en un ataque de ira. Metido de lleno en la recuperación de su rodilla operada en la clínica de Jorge Bombicino en el barrio de Villa Urquiza, cuando estaba terminando la sesión de fisioterapia matutina, Román se enteró de que desde Nueva Zelanda (Boca jugaba esta madrugada ante Phoenix, de Wellington) Claudio Borghi daba muestras de ser víctima de las promesas dirigenciales, cuando declaró que la continuidad de Riquelme estaba acordada «en un 80%». Un escenario muy distinto del que le había comentado Daniel Bolotnicoff, el abogado que maneja los intereses del jugador. Esas involuntarias palabras del Bichi desde Oceanía lo sacaron de sus casillas y mediante su amigo, el periodista Claudio Freire, salió al aire por Radio Del Plata con toda la efervescencia del tema en su sangre.

«Si yo le vendo el pase al club y encima me hacen un contrato, lo fundo, no me lo pueden pagar. En la vida hay que ser claro, mi situación es muy fácil, no entiendo por qué tantas vueltas, porque cuando a uno se lo quiere de verdad se arregla fácil. Yo quiero que se solucione pero la verdad es que lo que me ofrecieron es para reírse», y así como arrancaron, las declaraciones de Riquelme, que casi tuvieron formato de monólogo, terminaron abruptamente, con el mismo fastidio con el que salió al aire.

A manera de respuesta, de parte de la comisión directiva de Boca sólo se escuchó la voz de Horacio Palmieri, vocal y hombre cercano al plantel profesional. Pero lejos de dejar bien parados a los directivos, por el contrario, los puso en evidencia: «La institución sale dañada con este manoseo. Se sabe que las diferencias entre los dirigentes cercanos a Macri y el jugador son evidentes y no sólo de ahora». Otro aspecto que dejó claro Palmieri fue el rol que intentaron darle sus pares de la CD en esta negociación: «Sabiendo de mi buena relación con Román, quisieron que yo intercediese, pero no me corresponde, para eso existe la mesa chica del club».

¿Habrá sido el punto final de la relación Boca-Riquelme?

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