10 de noviembre 2014 - 00:17

Mundo K: quimeras, dobleces y el episodio final del "azul" Kirchner

• PIDEN PASO MANO A MANO.
• EL "DESTINO" DE CRISTINA.
• COLORES PRIMARIOS PARA AMPLIAR LA TONALIDAD K.

Julián Domínguez, Edgardo Depetri, Sergio Urribarri y Julio De Vido
Julián Domínguez, Edgardo Depetri, Sergio Urribarri y Julio De Vido
 Como compensación oficiosa de la ausencia de Cristina de Kirchner, producto de su reposo reloaded, Julián Domínguez relanzó la tesis de que la Presidente figura en las boletas K de 2015, variante que alguna vez exploró Carlos Kunkel y negó, formal y explícitamente, la propia involucrada.

Pero Domínguez, uno de los ocho candidatos oficiales del kirchnerismo, sólo detalló una parte de una novela que circula en su entorno y tiene a un publicista como principal ideólogo y promotor. La versión extendida y premium de esa historia sugiere que Cristina será candidata a la gobernación de Buenos Aires.

La quimera se completa con un argumento y un anexo. "Ningún dirigente derrocha el potencial electoral que tiene Cristina, con una imagen cercana a 50%", reza el paper no escrito y, al cementar la centralidad política y electoral en la mandataria, relega el protagonismo del candidato presidencial que podría, en ese caso, prescindir de reglas ancestrales como, por ejemplo, tener alto nivel de conocimiento.

Esa interpretación del dominguismo llega al punto más alto -que equipara o supera a Sergio Urribarri diciendo que ratificaría el gabinete cristinista- la postura de "X al Gobierno, Cristina al poder" que también tiene portavoces en el sciolismo primal que plantea la idea de Scioli "presidente del ejecutivo", un eufemismo para decir gerencial.

La tesis Cristina gobernadora, que no es novedosa pero vuelve cada tanto, parece una respuesta a otro intríngulis que hace teorizar a los kirchneristas: cómo y cuando empezará a despejarse la superpoblada grilla de competidores presidenciales del oficialismo para 2015.

Fue Edgardo Depetri, quien orbita a los Kirchner desde los 90 en Santa Cruz, uno de los promotores de la transversalidad -fundó, de hecho, el Frente Transversal- esta vez el vocero de la urgencia por despejar la cancha y dejar sólo al candidato cristinista que "mejor mida" para competir contra Scioli en las PASO.

Ese debate, por ahora silvestre, asomó germinal diez días atrás en boca de Urribarri, el entrerriano que a priori aparece más preocupado por empardar a Florencio Randazzo que por hacerle sombra al gobernador bonaerense. Urribarri, "El Pato", cuyo principal mecenas es Julio De Vido, bracea para destronar a Randazzo, quien figura como el más competitivo de los K contra Scioli.

La discusión no se va a salvar, aún, más allá de que aparece como un interpretación genérica y general que para diciembre se habrán caído alguno de los candidatos muletto que están en la lista grande de anotados, porque la abundancia de aspirantes es invocada por el kirchnerismo como un rasgo de vitalidad y revalida que es la Preisdente quien, a criterio y voluntad, sube y baja pasajeros del tren 2015.

Hay debates laterales como el que plantea Fernando "Chino" Navarro desde el Movimiento Evita (M-E), respecto de que hay que discutir "proyectos" y no "nombres".

En ese juego de identidades, la usina de artificios e imaginaciones que es el peronismo, mandó a sondear un proyecto para modificar, en un aspecto estético, la Ley de las PASO. Circuló en el bloque del FpV y, como todavía no tiene la aprobación de la Casa Rosada, se menciona en sordina, pero apunta a permitir que en las primarias los distintos candidatos puedan usar un color diferente y no, como ocurre hasta ahora, todos el mismo. Implica, en cierto modo, jubilar el "azul" Kirchner, el pantone 3005 U que el Frente para la Victoria (FpV) usa hace años y fue su sello distintivo. El texto, en revisión, parece pensado para permitir el ingreso del "naranja Scioli" o el "celeste Randazzo" al cuarto oscuro como colores identitarios de cada candidato en la Primaria.

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