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“Música para cine es ópera sin canto”
La Estable del Colón inaugura su temporada con un programa de bandas de sonido famosas.
Perusso. “Del cine argentino clásico no puede hacerse nada porque no se conservaron las partituras. Vaya a saber dónde fueron a parar. Sólo se conserva un pericón de ‘Vidalita’, una película de 1948 que hizo Mirtha Legrand”.
M. P.: El año pasado aquí estuvo Michel Legrand, que la semana que viene también cumple 85. Encontrar compositores jóvenes de música para cine es raro. Uno escucha la música de "Lo que el viento se llevó" o "King Kong" y suena a sinfonía, había unos arregladores de primer nivel que a veces ni figuraban, y frente a la actualidad se grababa con limitaciones.
P.: Algo parecido a lo que ocurrió con las orquestas de tango...
M. P.: Ni hablar. Osmar Maderna, Aníbal Troilo, Rodolfo Pugliese y Astor Piazzolla. O la Jazz de Eduardo Armani, con cinco saxofones y cinco trompetas, más que Glenn Miller... Ahora es un conjuntito, un dúo o un trío. Es algo que se sigue haciendo con la Banda Sinfónica de la Ciudad de Buenos Aires, que dirijo, y tenemos todos esos arreglos americanos que son maravillosos y nos permiten darnos el gusto de rescatar esa época.
P.: ¿Cómo surgió la idea de este concierto apertura de temporada?
M. P.: Hace tres años vengo haciendo conciertos en Plaza Vaticano, aquí junto al Colón, inaugurando la temporada de verano. El primero fue con música clásica popular, el segundo fue con valses, y hace un año que venimos programando éste. Hay que entender que la música para el cine es como ópera sin canto. Juan José Castro tocaba el violín en funciones de cine mudo... pero era otra época.
P.: ¿Y cuál fue la dificultad más grande para armar este programa?
M. P.: Conseguir las partituras, porque la Warner Bros, que tenía la mayoría, cerró en 2015 a un año de su centenario, y todas fueron a parar a la Universidad de California en Los Angeles. Llegar allí viviendo en Estados Unidos es fácil, viviendo aquí no tanto, porque hay que ir a representantes, a editoriales locales, algunas están, otras no, las versiones. Fue difícil.
P.: ¿Hubo alguna difícil o imposible?
M. P.: Buscamos la de un film sueco titulado "Salka Valka", compuesta por Sven Sköld, pero no hubo caso, no pudimos encontrarla.
P.: ¿Y las de aquí?
M. P.: Del viejo cine no se pueden conseguir porque no hay conservación. Vaya a saber dónde fueron a parar. Mi amigo Luis María Serra me comentó que conservaba un popurrí con temas que compuso para el cine, y Bacalov me ofreció "Il postino", que completan casi una hora y media de concierto, en dos partes.
P.: ¿No quedó nada del cine argentino?
M. P.: Lo único que se conserva, en ediciones Ricordi, es un pericón de "Vidalita", de 1948, donde apareció Mirtha Legrand, escrito por Luis Gianneo; en cambio del cine estadounidense, siempre se puede conseguir muchísimo.
P.: ¿Alguna curiosidad?
M. P.: Una romanza para violín y cuerdas de Shostakovich para "El tábano", un film ruso que dirigió Aleksandr Faintsimmer en 1955.


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