• CANDIDATURAS OFICIALISTAS, MÁS QUE UNA LISTA ES UN CASTING
Néstor Kirchner, Daniel
Scioli, Nacha Guevara,
Sergio Massa y Florencio Randazzo.
Néstor Kirchner figura, desde ayer, en el padrón de Buenos Aires, requisito básico -pero no único- para ser candidato en la provincia el 28 de junio. No fue azar que el dato trascienda cuando, tras días de intriga, se perfila como inevitable su postulación.
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El operativo tiene un anexo: el patagónico se dedicó a bosquejar una boleta K en la que, además de Daniel Scioli, ubicaría a dos ministros y a la actriz Nacha Guevara. Todo con un propósito: sumar figuras «top» para neutralizar el rechazo a su imagen.
A la oferta electoral K se plegarían, detrás de Kirchner, Scioli y -quizá- Guevara, el jefe de Gabinete Sergio Massa y el ministro del Interior, Florencio Randazzo. El evitismo podría ocupar otra butaca: Cristina Alvarez Rodríguez, sobrina nieta de Eva Perón, un invento político de Ginés González García.
Garantía
Con eso, el patagónico obtendría un plus de votos para romper el techo del 33% que le señalan las encuestas que hojea y trepar, con la suma además del incierto «voto vergonzante», hasta el 36% para, según la teoría del nuevo domicilio K, garantizar el triunfo.
Entre el atardecer del miércoles a la media tarde y ayer, cinco portavoces autoriza-dos del planeta K funcionaron como usinas informales -salvo uno, que lo hizo por radio- para despejar todas las dudas sobre la candidatura de Kirchner en la provincia.
El miércoles, en simultáneo, Massa lo deslizó ante un puñado de dirigentes y diputados -pronosticó un triunfo 38 a 28, con Francisco de Narváez segundo-, Randazzo se lo confirmó a alcaldes del PJ y Amado Boudou, de la ANSES, lo sopló en una charla con empresarios.
Ayer, en vivo, lo hizo Carlos Kunkel -que también integraría la lista, al igual que Edgardo Depetri-, y en La Plata, Scioli desparramó entre sus soldados la indicación de operar sobre la certeza de que, el 28 de junio, Kirchner estará al frente de la boleta del FpV y él irá como segundo, no como primero.
Entre tanto, Kirchner aprovechó una tarima que le levantó en Berazategui Juan José Mussi para prometer que hará «lo que me pidan los compañeros». Fue, hasta ahora, lo más parecido a una confirmación que, en reserva, vocearon Massa, Randazzo y Boudou.
Detalle: Boudou, que funciona con un chip conectado on line a Olivos, está a un tranco de hormiga de desembarcar en una boleta compartida con el banquero K Carlos Heller en la Capital. La fórmula porteña la encabezaría el titular de la ANSES.
Perdedor
La cuota de «suspense» que el patagónico le inyectó al esquema electoral activó en las últimas dos semanas todas las especulaciones. La más animada, esparcida por caciques del peronismo, fue que Kirchner deje a Scioli como primer candidato.
En Olivos, hubo furia por esa murmuración. La flecha envenenada se incrustó en la el escritorio del gobernador. «Algunos se enojan porque nos necesitan: somos imprescindibles para ganar la elección. Y la vamos a ganar», se escudó, belicoso, un sciolista.
Se conjugan, detrás de la candidatura de Kirchner, tres factores:
Si Kirchner no compite en Buenos Aires, el 9 de mayo pasa a integrar el olimpo de los perdedores. Una victoria con Scioli como candidato dibujaría un nuevo mapa donde, de manera irreversible, el patagónico entraría -con dos años de anticipación- en retirada.
Una victoria por más de 5 puntos alimentará el imaginario kirchnerista de que quedará como el «gran elector» del próximo presidente, en el PJ, aunque no faltan los ultra K que alardean que con un triunfo se reactiva el operativo Kirchner 2011.
Al repunte propio, con la incorporación de figuras que le otorguen un plus de imagen y, de ese modo, tratar de neutralizar el rechazo que despierta el ex presidente, el oficialismo le agrega un tercer condimento vinculado al desgaste, dicen -desean- que enfrenta De Narváez (invocan un expediente judicial) y los pulseos entre la Coalición Cívica y la UCR.
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