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Narcos causan masacre en una fiesta en México
Instrumentos musicales y restos de sangre dan cuenta de la masacre que tuvo lugar en una fiesta en el estado de Coahuila. Hubo 17 muertos y al menos 18 heridos, algunos de gravedad.
La delegación estatal de la Procuraduría General de la República (PGR) en Coahuila barajaba anoche como única hipótesis que fue un crimen cometido por el narcotráfico.
La fiscalía agregó que el ataque ocurrió durante una fiesta en una quinta del ejido Plan de San Luis, próximo a la ciudad de Torreón, donde fueron encontrados los cuerpos sin vida de 17 personas, cinco mujeres y 12 hombres, de entre 20 y 30 años. En el lugar quedaron heridas otras 18 personas, algunas de ellas de gravedad, que fueron trasladadas a diversos hospitales de la zona para su atención.
Según las primeras investigaciones, en la quinta se llevaba a cabo una fiesta cuando hombres armados que arribaron a bordo de vehículos descendieron y «sin cruzar palabra alguna con los asistentes los agredieron a balazos, para después huir con rumbo desconocido». En el lugar fueron encontrados 116 casquillos calibre 223 y ocho casquillos calibre 7.62.
La muerte de 17 personas es la segunda cifra más alta registrada desde que el 11 de junio pasado un comando de entre 25 y 30 hombres armados matara a 19 jóvenes en un centro de rehabilitación antidrogas de Ciudad Juárez, en el norteño estado de Chihuahua.
Coahuila es uno de los estados más sacudidos por los enfrentamientos entre carteles de la droga rivales, el Golfo y de Los Zetas, que buscan el dominio total de las rutas y el mercado de estupefacientes.
El número de víctimas a causa del crimen organizado se multiplicó desde que en diciembre de 2006 el presidente Felipe Calderón decidiera enviar a 45.000 soldados y 20.000 agentes federales a los zonas conflictivas, en ese entonces varias del norte y centro de México.
La violencia se extendió y ya afecta a varios estados del país, un panorama que ayer describió monseñor Diego Monroy, vicario general de la Basílica de la Virgen de Guadalupe, al recibir a cerca de 50.000 peregrinos que oraron durante varios días por la paz. «Miren cuánta violencia, inseguridad, extorsión, secuestros, robos, injusticias, corruptela, cuánta porquería por todos los rumbos del país, cuanta sangre derramada por todos lados», aseveró el prelado
De enero a junio de este año murieron, de acuerdo con informes oficiales, 7.048 personas, una cifra que se acerca a las 7.724 de todo 2009, que había sido el año más violento de los últimos cuatro.
Los niveles de violencia fueron escalando y de simples ejecuciones en lugares recónditos, se pasó a decapitaciones, masacres y exhibición de cadáveres en lugares públicos.
El más reciente paso en esta escalada tuvo lugar el jueves pasado cuando un grupo de agentes fue atacado con un coche bomba -un hecho inédito en el país- en venganza por la captura de un líder narco en la norteña Ciudad Juárez, la urbe más violenta de México.
Agencias EFE y DPA


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