En la semana de cierre de la cosecha de soja 2008/09, se confirma que la producción argentina de esta oleaginosa sufrirá fuertes pérdidas, con una caída en volumen del 30% respecto de 2007/08, en un retroceso que remonta a los niveles obtenidos cinco año atrás, y genera consecuencias económicas que tocan desde la industria aceitera hasta las arcas del Estado.
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La campaña dejará como mucho 32 millones de toneladas, según el último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, publicado ayer. A falta de estadísticas oficiales (la Secretaría de Agricultura discontinuó su informe mensual), son las Bolsas las que actualizan la marcha de las cosechas. En el caso de la soja, fuentes privadas incluso calculan que habrá algo menos de 32 millones de toneladas, según indicó a este diario Miguel Calvo, vicepresidente de la Asociación de la Cadena de la Soja (ACSOJA).
A un precio de u$s 457,84 por tonelada de grano (última cotización en el mercado de Chicago), la cosecha representa unos u$s 14.650 millones; u$s 6.500 millones menos de lo que se hubiera obtenido de repetir los 46,2 millones de toneladas del año pasado.
Junto al Estado, que a través de las retenciones recauda un 35% de las exportaciones de soja -principal fuente de divisas del país-, la industria aceitera local es una de las perjudicadas con la mala cosecha. La Bolsa de Cereales de Rosario explicó días atrás que se producirá en 2009 un 14% menos de aceite y harina en comparación con el año pasado. Se afecta así el polo industrial de Rosario, el más grande del mundo, que puede moler unos 50 millones de toneladas anuales, pero este año tendrá una capacidad ociosa en torno al 20% por falta de materia prima.
Hace meses que los pronósticos de la cosecha sojera argentina sufren recortes, desde los más de 50 millones de toneladas calculados a principios de año, luego de una siembra que ocupó la superficie récord de 17,3 millones de hectáreas. Ahora, los peores augurios se confirman, cuando sólo falta cosechar un 0,5% del área implantada, en su mayoría en campos del norte del país. La Bolsa porteña calcula que en unos siete días estará concluida la campaña y apenas se superarán los actuales 31,9 millones de toneladas que ya fueron recolectados.
La sequía fue la principal causante de estas pérdidas, que afectaron a un país que entre los exportadores mundiales ocupa el tercer lugar en porotos de soja y el primero en aceites y harinas derivados.
Una idea del daño que causó la falta de lluvias -que continuaría hasta esta primavera- se observa en los pésimos rindes de la actual producción sojera. Los datos de la Bolsa de Cereales dan cuenta de 7,5 quintales por hectárea en regiones como el sudoeste bonaerense y La Pampa. La zona núcleo norte fue la que mejor desempeño logró, con 28 quintales por hectárea.
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