17 de marzo 2015 - 00:00

Netanyahu prometió impedir un Estado palestino si gana hoy

De modo simbólico, Benjamín Netanyahu cerró ayer su campaña electoral para los comicios de hoy en el asentamiento judío de Har Homá, en la parte árabe de Jerusalén. En los últimos días acentuó la búsqueda del voto de línea dura.
De modo simbólico, Benjamín Netanyahu cerró ayer su campaña electoral para los comicios de hoy en el asentamiento judío de Har Homá, en la parte árabe de Jerusalén. En los últimos días acentuó la búsqueda del voto de línea dura.
Jerusalén - Con su promesa de que no habrá un Estado palestino si continúa al frente del Gobierno, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, apostó fuerte ayer, en el último día de campaña para las elecciones trascendentes de hoy.

A la afirmación que hizo ayer a la mañana, durante una visita al asentamiento judío de Har Homá en Jerusalén oriental sobre la necesidad de preservar la unidad de la ciudad y su compromiso de "continuar trabajando" para evitar cualquier división, se sumaron las declaraciones al periódico conservador NRG acerca de que no habrá un Estado palestino si continúa como jefe del Ejecutivo.

"Creo que cualquiera que dé pasos para establecer un Estado palestino y evacuar territorios" en las colonias judías en Cisjordania "abona el terreno a los ataques de los islamistas radicales contra Israel", dijo Netanyahu.

Desde el pasado diciembre, el primer ministro israelí y líder del partido derechista Likud se expresó en varias ocasiones contra la creación de un Estado palestino mientras continúe la inestabilidad en Medio Oriente, pero ésta fue la primera vez que se comprometió públicamente en tal sentido.

Sus palabras son, además, un nuevo desafío al presidente Barack Obama, tras su polémica aparición ante el Congreso estadounidense, donde abogó con vehemencia contra las negociaciones norteamericanas con Irán sobre el plan nuclear persa.

El negociador jefe palestino, Saeb Erekat, afirmó ayer que, con sus declaraciones, Netanyahu "hizo todo lo posible para enterrar la solución de los dos Estados".

Según analistas, las polémicas declaraciones de Netanyahu fueron un "intento de última hora" por arrebatarle votantes al partido Hogar Judío, que representa esencialmente a los colonos establecidos en Cisjordania.

El líder de Hogar Judío, Naftalí Bennet, abogó en su campaña por la anexión de las partes de Cisjordania que aún están bajo control israelí y la creación de un ente palestino de autonomía limitada autónomo, lo que, de acuerdo con lo que se desprende de los sondeos, derivó votos del Likud hacia esta formación.

Los últimos sondeos prevén una victoria de la coalición de centroizquierda Campo Sionista (integrada por el Partido Laborista y el centrista Hatnuá) sobre el Likud por una diferencia de cuatro escaños, 24 a 20, y un fortalecimiento de Hogar Judío. Por este motivo, Hogar Judío se perfila como el aliado más influyente del Likud para formar un eventual Ejecutivo, dado que el centroizquierda podría no alcanzar los apoyos suficientes para formar Gobierno. La pelea por los últimos votos de los indecisos y la corriente de miles de israelíes que regresaron en las últimas horas desde el extranjero para votar son elementos que añaden incertidumbre a una competencia muy pareja.

En el sistema parlamentario israelí, no es necesariamente el líder del partido más votado quien es llamado a formar Gobierno, sino el que, entre los 120 diputados, parezca capaz de constituir una coalición más viable.

En la entrevista, el primer ministro también hizo referencia al estatus de Jerusalén como capital indivisible de Israel.

Netanyahu afirmó que si vence el Campo Sionista, sus dirigentes -el líder laborista Isaac Herzog y la centrista exministra de Justicia Tzipi Livni- "se dejarían llevar por la comunidad internacional y aceptarían sus órdenes", entre otras, la de congelar la construcción de viviendas en la parte oriental (árabe) de Jerusalén.

Aunque en virtud de la aritmética parlamentaria y de la atomización del legislativo israelí (en el que todo apunta a que habrá una mayor presencia de la derecha) Netanyahu podría seguir al frente del Gobierno, también es consciente de que, si el Likud obtiene un resultado relativamente pobre, perdería legitimidad para seguir como jefe del Ejecutivo.

Por su parte, otro estrecho aliado de Netanyahu, el actual canciller y jefe del partido ultranacionalista Israel Beitenu (Israel Nuestro Hogar), Avigdor Lieberman, aseguró ayer que si, como pretende, es nombrado ministro de Defensa en el próximo Gobierno, encabezará la que definió como la "última campaña" militar contra el movimiento islamista palestino Hamás.

Entretanto, en un encuentro con simpatizantes, el cabeza de lista del Campo Sionista, Isaac Herzog, hizo un llamamiento al electorado de centro a fin de que no se disperse el voto de esa tendencia.

"Lo prometo: seré el primer ministro de todos y para todos, para la derecha y la izquierda, para los ultraortodoxos y los laicos, para los árabes, los drusos, los circasianos. Seré el primer ministro del centro y de la periferia; de los estudiantes y de las personas de la tercera edad", recalcó.

Agencias EFE, DPA, Reuters y AFP,


y Ámbito Financiero

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