El portavoz de la Casa Blanca, Jay Carney, hizo el anuncio al inicio de su acostumbrada rueda de prensa diaria, en la que señaló que Obama espera poder discutir con Netanyahu el avance en el diálogo de paz con los palestinos así como los sucesos en Irán y Siria.
Sin embargo, la intención de Israel estará centrada en lograr la caída del régimen sirio, según adelantó ayer el embajador israelí en Washington, Michel Oren, quien en una entrevista con el diario Jerusalem Post afirmó que su país quiere ver derrocado a Al Asad. Incluso el triunfo de los rebeldes alineados con Al Qaeda sería preferible antes que la actual alianza de Siria con Irán, archienemigo de Israel, aseguró.
Los comentarios del diplomático marcaron un giro en la posición pública israelí respecto del conflicto sirio. Netanyahu evitó por largo tiempo llamar abiertamente al derrocamiento del dictador sirio pero ante la condena internacional por el ataque con armas químicas, ocurrido el 21 de agosto en las afueras de Damasco, el mensaje de Israel es que el mandatario sirio debe irse.
"Siempre quisimos que Al Asad se vaya, siempre preferimos a los hombres malos que no estaban respaldados por Irán antes que a los hombres malos apoyados por Irán", explicó Oren, un hombre cercano al primer ministro israelí. La caída del régimen también debilitaría la alianza entre Teherán y Hizbulá, agregó.
En tanto, Rusia y Francia mantuvieron ayer sus cruces por la posición contraria sobre la responsabilidad del ataque con gas sarín que dejó más de 1.400 muertos. El canciller ruso, Serguéi Lavrov, destacó que el informe de los inspectores de la ONU prueba sólo que se utilizaron armas químicas y no aclara de quién es la autoría de los ataques, tras un encuentro con su homólogo francés, Laurent Fabius, quien insistió en que "la cantidad de gas sarín utilizado no deja dudas sobre que el régimen está detrás".
| Agencias Reuters, AFP y EFE |


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