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Ni EE.UU. logra aún reflotar el diálogo hondureño
«El señor Kelly abandonó el país», dijo la portavoz de la embajada de Washington en Tegucigalpa, Ledy Pacheco.
Kelly, adjunto del subsecretario de Estado para América Latina, llegó sorpresivamente a Tegucigalpa el martes para reunirse con Micheletti y con Zelaya a fin de destrabar el Acuerdo de Tegucigalpa-San José, firmado el 30 de octubre y poner fin a la crisis desatada por el golpe de Estado del 28 de junio.
Pero Zelaya se negó a volver a la mesa del diálogo y pidió a Kelly que gestione junto con la Organización de Estados Americanos (OEA) ante Micheletti que acepte su restitución antes de los comicios generales del 29 de noviembre.
«Fuimos categóricos: no volvemos al diálogo con el régimen golpista porque nos ha tenido cuatro meses sin que cumpla lo pactado», afirmó Rasel Tomé, asesor de Zelaya. «Si algo se puede hacer, que se haga a través de la OEA y Estados Unidos. Son ellos los que tienen que realizar las gestiones para la restauración de la democracia» que implica la restitución de Zelaya, indicó el jurista, que está también en la embajada de Brasil.
Por su parte, Micheletti exige que Zelaya cumpla el acuerdo, que deja al Congreso la potestad de restituirlo en el poder, para lo que no hay fechas y además, el Legislativo debe consultar antes a cuatro instituciones.
Hasta ahora, el comisionado de Derechos Humanos ha sido el único que ha entregado su reporte al Congreso, que sigue aguardando el de la Corte Suprema de Justicia, la Procuraduría General de la República y el Ministerio Público. La Corte, el cuerpo que dicidió la destitución de Zelaya en junio, comenzó a debatir ayer la cuestión.
Después, el Congreso, que se encuentra en receso hasta después de las elecciones del 29 de noviembre, debería reunirse en una sesión extraordinaria para decidir (o rechazar según el Gobierno de facto) la restitución de Zelaya, que se encuentra refugiado en la Embajada de Brasil desde el 21 de setiembre, tras entrar clandestinamente al país.
Ante estas demoras, Zelaya declaró «letra muerta» al acuerdo firmado bajo la presión de Estados Unidos después de que Micheletti nombrara un Gobierno de «unidad nacional», el pasado 5 de noviembre, sin representantes suyos.
Tras su fracaso en ser restituido por el Gobierno golpista, la batalla de Zelaya ahora es que no se reconozcan las elecciones presidenciales del 29 de noviembre.
«No puede haber elecciones en estas condiciones en que no ha habido ni campaña y no hay igualdad de condiciones para los candidatos», dijo Tomé, quien aseguró que Kelly «avaló todo nuestro planteamiento y dijo que iba a hacer gestiones con el régimen y ahora lo que hay que hacer es esperar».
Agencias AFP y EFE


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