17 de mayo 2010 - 00:00

Ni las visitas detienen la represión

Teherán - En momentos en que Brasil y Turquía ponían ayer en marcha toda su maquinaria diplomática y corrían el riesgo de legitimar el régimen iraní, éste volvía a atacar a la oposición con nuevas detenciones y condenas. Estos episodios suceden a tres semanas de que se conmemore el primer aniversario de la polémica reelección del presidente, Mahmud Ahmadineyad.

El portavoz de la plataforma opositora reformista Muyahidin de la Revolución Islámica, Mohsen Armin, fue acusado de «delitos en contra de la seguridad nacional», explicó ayer el fiscal general de Teherán, Abbas Yafari Dolatabadi, citado por la agencia de noticias local Mehr.

La noticia había sido adelantada por uno de los hijos de Armin, en declaraciones al sitio web Parlemannews.ir, afín a los movimientos de oposición reformista que denunciaron fraude electoral en los comicios del 12 de junio del año pasado.

Por su parte, la agencia Ilna informó de que un tribunal revolucionario condenó en ausencia a sendas penas de cárcel a dos conocidas activistas de los derechos humanos en Irán. Shadi Sadr fue sentenciada a seis años de cárcel y 74 latigazos por atentar contra la seguridad nacional, provocar desórdenes públicos y desacato a la autoridad policial.

Por su parte, Mahbube Abasgholi, defensora de los derechos de la mujer, deberá pasar de dos años en prisión y recibirá 30 latigazos.

Según Amnistía Internacional (AI), por las protestas opositoras fueron ejecutadas 112 personas, incluso en la horca.

Agencia EFE

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