28 de julio 2015 - 09:34

Nisman: financista y Arroyo Salgado, ahora en la mira

Alberto Nisman y Sandra Arroyo Salgado
Alberto Nisman y Sandra Arroyo Salgado
  La revelación de un supuesto nexo entre el fiscal Alberto Nisman y el financista desaparecido Damián Stefanini viene a confirmar la percepción que tuvo la jueza Fabiana Palmaghini cuando su colega del fuero federal Rodolfo Canicoba Corral comenzó a investigar los manejos financieros de quien fue fiscal de la causa AMIA: en ese caso, se podría conocer al entorno directo de Nisman mejor que en la causa que investiga su muerte.

En los últimos meses, Viviana Fein y Palmaghini tropezaron en reiteradas ocasiones con declaraciones pobres de quienes mejor debían conocerlo: primero, la jueza Sandra Arroyo Salgado, y luego, la hermana y la madre del fiscal. Esos vacíos aparecen en las respuestas de Fein, cuando hoy en día la consultan por la demora en la definición sobre la muerte de Nisman. La fiscal conocía el dato de un cheque para Nisman emitido por Stefanini, pero le fue complicado profundizar ese aspecto. Arroyo Salgado fue reticente aun a pesar de que ella tiene en San Isidro la causa por el supuesto secuestro extorsivo al desaparecido financista.

Canicoba Corral busca profundizar sobre el origen del patrimonio de Nisman en Estados Unidos (donde éste tenía una cuenta). Para esto realizó un procedimiento en la sede porteña del Merryll Lynch y luego visitó el domicilio de la madre del fiscal, Sara Garfunkel.

Concluidos esos procedimientos, el juez se centró en las figuras de Claudio Picón, que le prestaba una camioneta de alta gama a Nisman y que habría depositado miles de dólares en la cuenta del Merryll Lynch; en Héctor Acevedo, que alquilaba el departamento de Le Parc al fiscal (por algún motivo, en el expediente de Fein no consta el monto), y más tarde se sumaría el caso de Stefanini. Cerca de Canicoba crece la hipótesis sobre si había un vínculo entre el enigmático financista y el informático Diego Lagomarsino.

La figura de este último vuelve a ingresar a zona de riesgo. En la investigación de la muerte de Nisman se habrían detectado algunas inconsistencias entre su declaración y la de otros colaboradores del fiscal. El dato más inquietante es que se estaría poniendo en duda si en su último encuentro con su jefe, Lagomarsino se encontraba solo, como él sostiene. Existen elementos en la causa que les restan hándicap a las filmaciones y al personal de seguridad del edificio de Puerto Madero.

Respecto de Picón, la pesquisa será más lineal y consistirá, en las próximas horas, en conocer con mayor detalle sus vínculos financieros con Nisman. Semanas atrás, el titular de la Escuela de Inteligencia, Marcelo Saín, ya había vinculado a Picón con servicios de inteligencia norteamericanos. Un comentario rudimentario y que no cayó bien en despachos del Gobierno, donde se está trabajando para normalizar ciertos vínculos externos.

La revelación que involucra a Stefanini en el caso vuelve a colocar a Arroyo Salgado en el centro de todas las miradas. El financista desapareció en octubre del año pasado, y a los dos meses y medio de investigar el caso, la jueza de San Isidro se encontró con la muerte de su exmarido. Cerca de Fein comienzan a barajar la tesis de que la desaparición del financista sería uno de los motivos por los cuales en las últimas semanas de vida de Nisman, Arroyo había optado por dejar de atenderle el teléfono.

La dimensión financiera de la trama Nisman irá en ascenso y se complementará en los próximos días con el inicio del juicio por el supuesto encubrimiento del caso AMIA, donde la figura del fiscal también podría padecer los efectos colaterales de lo que se comente en ese juicio con fecha para la primera semana de agosto. Entre los citados para ese debate aparece la figura del exespía Antonio "Jaime" Stiuso, quien, tal como lo hizo ante Fein, podría rescatar la labor del fiscal. Sin embargo, es casi seguro que se mantenga fuera de escena.

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