11 de julio 2013 - 01:10

No habrá agenda privada con Dilma. ¿Y para Rajoy, qué viene?

• Viaje al fondo de la diplomacia.
• Mercosur politizado.
• Sigue el frío con Repsol, y festejan los profesionales.

Héctor Timerman y Mariano Rajoy
Héctor Timerman y Mariano Rajoy
El Gobierno entró en deliberaciones globales en las últimas horas con temas de inclinación retórica, y no tanto. Sobre lo primero, se resolvió no adelantar una cita a solas entre Cristina de Kirchner y Dilma Rousseff.

El malestar de las dos partes por el tono de las relaciones entre los dos países por la agenda económica le hubiera levantado el precio a esa disputa, que las partes quieren mantener en la clandestinidad hasta que surja alguna salida a entuertos que han trabado las conversaciones comerciales. La Argentina aplica los cepos habituales a productos de ese país forzada por la necesidad; Brasil entiende que Buenos Aires ha inclinado su agenda hacia China y que busca en aquel país un reparo que no tiene en la región.

Saben en Brasilia que esos gestos cumplen la política de Estado de la Argentina desde siempre, que es frustrar los intentos de Brasil de convertirse en el vocero de la región hacia el resto del mundo. Si hay una política consecuente de la diplomacia criolla es esa voluntad de eludir el liderazgo que pretende Brasil como el grandote del barrio siempre que se pueda, especialmente cuando cuesta mucha plata.

Cualquier argumento es válido para cumplir esa misión secular y sólo en contados momentos los gobiernos se salieron de esa línea. El más notable fue Eduardo Duhalde, que se cobijó en Lula da Silva y aceptó el vasallaje. Ordenó que hubiera misiones comerciales por el mundo integradas por los países, imaginó, sin suerte ni tiempo para hacerlo, que los dos abrieran embajadas comunes en algunos países. Lula lo premió con amistad, caricias y distinciones, como el cargo en el Mercosur que tuvo Duhalde cuando dejó la presidencia.

Lo siguió a Lula en la creación de la Unasur, esa liga que está reemplazando día a día a otros organismos regionales, incluso por encima de la OEA. El kirchnerismo ha copado ese sello como si fuera una creación propia, pero es otra de las herencias duhaldistas que ha prolongado en el tiempo.

Para quitarse peso económica a la cita se levanta la reunión a solas con Dilma que pudo realizarse hoy, antes del viaje mañana a Montevideo de los presidentes a la cumbre del Mercosur.

Para eso también se les dará alto tono a temas políticos que parecen urgentes por los titulares, como las consecuencias del espionaje de los Estados Unidos a los dos países, el desagravio de Evo Morales, rehén por algunas horas en un aeropuerto por la presunción de que llevaba en su avión a un polizón arrepentido. Esos entuertos ocuparán la agenda de la cumbre, además de los rutinarios debates de membresía (Paraguay y Venezuela. Ver nota en págs. 14 y 15).



Hay otro tema a estudio del Gobierno en el frente externo que tiene menos de retórica y que toca asuntos de fondo, ésos que no se resuelven con palabras. El premier español Mariano Rajoy ha avisado que estará en Buenos Aires el 7 de septiembre. Ese día participará junto con mandatarios de Turquía y Japón del anuncio de la sede de los Juegos Olímpicos de 2020, por la que compiten Madrid, Estambul y Tokio.

No es una visita al país, sino un viaje institucional como el que hacen los jefes de Estado a la ONU en Nueva York, pero el estado de las relaciones con España después de la estatización de un tramo de las acciones de Repsol en YPF han congelado cualquier contacto en la superficie. Aunque siguen otros en la clandestinidad.

La decisión de la semana anterior de la petrolera española de rechazar el acuerdo con YPF para el cual la Argentina ofrecía asociarla en emprendimientos en el país y en el resto del mundo empeoró las relaciones. Los españoles reclaman dinero por los activos estatizados y no ven por ahora un negocio en esas asociaciones que tenían prenda: el valor de esos activos concedidos a las empresas a crear por cesión de "acreaje" es menor que el que creen lograrán con los juicios en curso en tribunales internacionales.

Quienes siguen de cerca esta novela continúan esperando algún tipo de acuerdo.
La parte argentina avanzó con esa oferta, que estuvo en conocimiento del Gobierno español desde el primer momento, porque cree que los escollos que pueden tener otros emprendimientos de YPF en el mundo por los juicios que les vaya haciendo Repsol a sus socios son un costo que castiga todos sus negocios.

De la parte española el fuego sigue encendido porque hay funcionarios del Gobierno español que entienden que Repsol no puede quedarse fuera de negocios hoy quiméricos, pero fabulosos como el de ese El Dorado que es Vaca Muerta.
Según las estimaciones de la Secretaría de Energía de los Estados Unidos que conocen los países, ese yacimiento, considerado hasta ahora el segundo en riqueza del mundo de recursos de extracción no convencional, en cualquier momento puede equipararse a los Estados Unidos.

El vértigo que genera en las partes ese proyecto alimenta las pretensiones de quienes esperan que en algún momento se desbloquee la situación. El modelo de Estados Unidos en el aprovechamiento de esos recursos no convencionales ha producido una revolución energética en ese país. Claro que allí hay facilidades poco usuales por estas costas porque se promueve la explotación desde normas estaduales y con aplicación de reglas de mercado que hacen rentables las altas inversiones que exige ese sistema. En algunos estados de ese país se extrae gas, subproducto del petróleo, a un valor de u$s 2 el millón de BTU, cuando la Argentina no está comprando a precios de entre u$s 100 y u$s 17.

Ningún actor de ese negocio se quiere quedar atrás de esa panacea, pero hacen falta no sólo deseo político, sino inversiones descomunales. Sacar el gas shale no es difícil si se pone lo que hay que poner y si en esa carrera un país se queda atrás demora mucho el resultado. Se necesitan, por ejemplo, equipos de exploración y extracción que no sobran en el mundo y menos acá, donde los proyectos están demorados por la política.

Ni pensar en la demora que significaría una baja del precio del recurso que es hoy lo que motoriza esas inversiones no convencionales. Parte de esa revolución del shale en los EE.UU. es que en este mes de julio, por primera vez en 50 años (crisis del petróleo), ese país pasa de exportar más hidrocarburos que los que importa.

¿Cómo recibir en Olivos a Rajoy -si ese fuera el formato- sin tener algo de esto por lo menos conversado en las segundas líneas. Al acto del Comité Olímpico vendrán los premiers de Turquía y Japón, y Cristina de Kirchner deberá estar presente en uno de los actos más importantes del año. De ahí tanta deliberación entre diplomáticos, funcionarios y empresarios de España y de la Argentina.



De fiesta los diplomáticos al cerrarse el semestre en donde más profesionales se han apoderado de embajadas, en una renovación generacional que deja atrás a varias capas geológicas de la diplomacia. Ayer se conocieron los decretos de designación de Julio Lascano (exsegundo de Dante Dovena en Montevideo) como embajador en Angola y de Norma Nascimbene (esposa del lavagnista embajador Alberto Dumont). Hay apuestas por Raúl Gustavino para la India. Estos nombres completan la lista de emergentes que pasan de ministros a embajadores de legaciones centrales y de otras que se han creado. Un clásico de los gobiernos en su último mandato esto de que los profesionales asalten a los cargos más importantes de la casa, después de que los cancilleres los mortificasen con amenazas como la de dictar un decreto para ampliar el número de embajadores políticos, algo que duerme en la oficina de Carlos Zannini hasta que sea necesario. Los hombres de la casa le harán un monumento a Héctor Timerman después de considerarlo un ocupante del terreno propio, porque estas designaciones crean una nueva capa geológica que manejará la diplomacia de los próximos años. Para los filatelistas de la información, una selección de los nombres de quienes se han quedado este año con embajadas y que proceden del escalafón profesional: Silvia Mérega (Irlanda), Antonio Trombetta (Suiza), Héctor Salvador (Países Bajos), Ricardo Fernández (Serbia), Carlos Riva (Azerbaiyán), Ernesto Gondra (Argelia), Luis Martino (Guyana), Gustavo Grippo (Etiopía), Juan José Arcuri (Turquía), Daniel Poslski (Alemania), Marcelo Fonrouge (Nicaragua), Jorge Roballo (Corea), Rossana Surballe (Qatar), Claudio Gutiérrez (Vietnam), Sergio Baur (Egipto), Alejandro Dzugala (Nigeria), Rafael Grossi (Austria) y Jorge Flores Velasco (cónsul en Atlanta, Georgia).

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