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“No hay como la familia para hallar conflictos”
Victoria Galiardi estrena mañana su comedia patagónica «Cerro bayo», film premiado en San Sebastián.
Periodista: El suyo es un raro caso de una película premiada un día antes de su presentación mundial.
Victoria Galardi: Sí, en vísperas de presentarla en San Sebastián 2010, me estaba bañando cuando llamaron a mi habitación. «Apúrese, en un momento debe recoger el premio de la TVE». Y yo, ni enterada. La habían visto en privado, y decidieron darle el premio adquisición que se otorga a la mejor película de una mujer en competencia oficial. Enhorabuena que la vieron. Son muy lindas las consideraciones del premio, un texto hermoso que quisiera memorizar, porque explica la película mejor que yo.
P.: Elogia su habilidad y sensibilidad «por concentrar en el pequeño universo de una familia la multiplicidad de sentimientos y aspiraciones de tres generaciones de mujeres que cuentan con los hombres sin depender de ellos». ¿Era lo que pensaba hacer?
V.G.: Alguien dijo, y tiene razón, «Cuando busques un conflicto, nada mejor que sentarte a una mesa familiar». Pero antes que temas y conflictos, yo busco los personajes, y a partir de ellos y sus diálogos surge todo lo demás. En este caso la familia, la cercanía de la muerte para la abuela, también el dinero, el lado claro y el lado oscuro, mezquino que tienen algunos, mejor dicho que tenemos, y, ya que estamos, hasta el tema de la frigidez, que es la gran preocupación de uno de los personajes. A través de ellos la comedia habla de la naturaleza humana.
P.: ¿Hay alguna punta autobiográfica en su argumento?
V.G.: Me crié en Villa La Angostura y San Martín de los Andes, desde chiquita veía esa gente pendiente de si va a nevar o no, porque ahí no existen las cuatro estaciones sino dos temporadas, alta y baja. Fui esquiadora, tengo primos instructores de esquí, tíos con inmobiliaria, y no concursé para Reina del Cerro, pero mi prima concursó. No ganó. Y ese entorno de pueblo chico, donde se conocen todos, cuál es la más linda, la más rica, la más pobre, la hija de tal. En mi familia no son tan miserables como los de la película, creo yo. En todo puse algo que conozco bien, y mucho de mi invención.
P.: Están los problemas de los más jóvenes, las ganas de irse, la vieja viciosa del juego, y las dos hermanas, la que vuelve porque la madre está internada y espera sacar algo de efectivo, y la que vive ahí y se dedica a la madre.
V.G.: Que tampoco es taaan buena como parece, porque es manipuladora, mandona, y con el llanto hace un poco lo que quiere. Igual es que la se sacrifica. No sé si soy yo que me vinculo con gente horrible, pero conozco más gente parecida a la primera que a la segunda.
P.: Verónica Llinás es la que vuelve, y Adriana Barraza la que vive ahí. ¿Escribió el guión pensando en ellas?
V.G.: Pensé en quienes hacen de hijos: Inés Efrón (con quien habíamos hecho «Amorosa soledad») y Nahuel Pérez Biscayart. También en Eugenia Alonso. Después recién supe que Adriana Barraza («Amores perros», «Babel», etc.) vivía casada con un argentino en Buenos Aires, conseguí su mail y le escribí. Me respondió que ahora vivía en Miami. Le mandé el guión diciéndole «sé que usted trabaja en Hollywood y ésta es una película muy chiquita, pero entiendo que también le gustaría trabajar en Argentina» y a la semana me respondió, muy profesional, «puedo en esta fecha». También Verónica Llinás estaba de viaje pero llegaba para esa fecha. Que era justo la indicada para filmar, todo abril y mitad de mayo, porque después enseguida se pone a llover un mes y medio.
P.: Este año llovieron cenizas.
V.G.: Sí, por eso parte de lo recaudado irá para Villa La Angostura. Durante el rodaje nos apoyaron todos, la gente, el municipio, el centro de esquí, y Vialidad, que nos dejó interrumpir el tránsito de la ruta (cortábamos tres minutos y se amontonaban filas de camiones). Un gran apoyo, eso que dejamos bien claro que no haríamos una película «promocional». No haríamos «paisajismo». Igual se ve que es un lugar hermoso.
Entrevista de Paraná Sendrós


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