No logró Evo Morales arrebatar bastiones de la oposición

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La Paz - Pese a una contundente victoria, el oficialismo de Evo Morales encontró ayer un límite a su proyecto hegemónico en Bolivia al no poder extender, en la dimensión pretendida, su dominio electoral a los bastiones de la oposición. El Movimiento al Socialismo (MAS) ratificó el amplio apoyo con que cuenta en el sector central y occidental del país -el más pobre-, y peleaba voto a voto en Pando, uno de los departamentos que había estado en los años anteriores en manos de sus rivales políticos. En cambio, fuerzas moderadas y de centroderecha se consolidaban en Santa Cruz, Beni y Tarija, parte de la denominada Media Luna, históricamente renuente al masismo de Morales.

Los mejores cálculos del oficialismo estimaban una victoria en siete de los nueve departamentos (todos menos Santa Cruz y Beni, limítrofe con Brasil), con un piso de cinco, según había admitido antes de la elección Evo Morales, quien se volcó por completo a apoyar a sus candidatos en la campaña. El conteo rápido divulgado ayer por los medios bolivianos ubicaba al MAS cerca de la base de sus expectativas, con victorias de sus candidatos a gobernador de La Paz, Oruro, Potosí y Cochabamba.

A sus bastiones tradicionales, el MAS logró sumar Chuquisaca, cuya capital es Sucre, y podría acceder a Pando, que se definía anoche con una estrechísima diferencia. En cambio, el oficialismo recibió dolorosas novedades en el nivel de alcaldías.

Morales también se había impuesto en las pasadas presidenciales del 6 de diciembre en Tarija, cuando había cosechado un 64% a nivel nacional, asestando un duro golpe a la problematizada oposición.

Estaban en juego 2.511 autoridades entre nueve gobernadores de departamentos, asambleístas departamentales, alcaldes y concejales de los 337 municipios del país, con 5.059.453 habilitados.

Como estaba previsto, en el departamento de Santa Cruz fue reelecto el autonomista de derecha Rubén Costas en primera vuelta, al rondar el 55% de los votos, frente al 33% del masista Jerjes Justiniano. Este departamento, responsable de un tercio del PBI de Bolivia, congrega la principal oposición a Morales en los planos económico y cultural, y ayer quedó ratificado como un objetivo inabordable para el socialismo populista.

En cuanto a las alcaldías, el MAS de Morales ganó en dos o eventualmente tres de las 10 ciudades principales, perdiendo inclusive en La Paz. La capital cayó en manos del Movimiento Sin Miedo (MSM), que fue aliado de Morales hasta diciembre pasado y rompió con el Gobierno nacional por desacuerdos sobre las candidaturas. En el marco de una oposición fragmentada, el MSM se perfilaba anoche como la principal fuerza no oficialista, ya que además de la victoria en la capital había logrado derrotar al MAS en bastiones como Oruro, y lo había erosionado en El Alto, la popular urbe lindante con La Paz.

El oficialismo no tenía hasta ayer el control de ninguna alcaldía importante, pero apostaba a repetir en los municipios la votación presidencial de diciembre.

Al hablar ante sus partidarios, el cruceño Costas cuestionó la «mezquindad» del Gobierno nacional durante la campaña. El electo gobernador advirtió que si bien el Gobierno de Morales «es capaz de confundir» la voluntad de cooperación, propondrá «un pacto de concordia nacional». «Que nadie confunda nuestra mano tendida como una mano rendida», alertó.

Pese al sabor agridulce del resultado para el todavía muy popular Morales, la oposición se encuentra ante el desafío de hilvanar una propuesta no fragmentada por regiones. El MAS fue el único partido que presentó candidatos en todas las circunscripciones.

Agencias ANSA, EFE y Reuters

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