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No parecen lo que son
Al Coco Basile no le dejan aprenderse el equipo de memoria, y Gorosito no le encuentra la vuelta a un River gasolero. Los cinco grandes están en crisis, y mandan los equipos chicos.
Siempre cuando pasa esto, uno piensa si el torneo se igualó «para arriba o para abajo», pero en este caso es evidente la crisis de los cinco equipos más grandes de la Argentina, que, en lugar de reforzarse, se debilitaron.
El caso más evidente es el de River, que ya se venía cayendo y hasta terminó último en el Apertura 2008 con Simeone. Néstor Gorosito llegó porque era un «técnico de transición» y no iba a pedir refuerzos de alto precio, pero a una semana de empezar el campeonato no había llegado nadie. De los nombres estelares de Diego Lugano, Roberto Ayala o Pablo Chevantón, terminaron conformándose con Javier Cohene Mereles y Miguel Paniagua, dos paraguayos sin antecedentes, y llegó Nicolás Navarro, cuando River tiene cinco arqueros profesionales. Se fue Radamel Falcao García y no vino ningún delantero, cuando la falencia principal era la falta de gol. Como figuras estelares quedaron Marcelo Gallardo y Ariel Ortega (que volvió después de fracasar en el Nacional B con Independiente Rivadavia) y hasta hicieron regresar a Matías Almeyda, que hacía cuatro años que estaba retirado y venía de jugar «showbol» y fútbol seniors.
Conclusión: en cuatro fechas tiene cuatro puntos, un partido ganado (a Chacarita 4-3), un empate (Colón 0-0) y dos derrotas (ante Banfield 2-0 y Rosario Central 2-1).
Boca contrató a Alfio Basile en lugar de Carlos Ischia para recuperar viejos pergaminos, pero el Coco se encontró con una realidad muy diferente de la de hace tres años, cuando ganó los cinco torneos que disputó. Jugadores embejecidos (Ibarra, Palermo, Abbondanzieri), otros desmotivados (Riquelme, Morel) y chicos todavía sin madurez como para ser titulares en Boca.
Se le fueron Fabián Vargas, Rodrigo Palacio, Luciano Figueroa, Forlín, Roncaglia, Gracián y Álvaro González, entre otros, y pensó que con las vueltas de Federico Insúa y de Guillermo Marino iba a poder armar un circuito de juego, que todavía no logró. Otra contratación importante fue el chileno Gary Medel, pero todavía no se adaptó al fútbol argentino, y el técnico no le encontró la posición.
Consecuencia. En las primeras cuatro fechas sólo sumó 5 puntos, uno más que River, producto de un sorpresivo triunfo (visitante a Lanús 2-1), dos empates de local (Argentinos Juniors 2-2 y Nwewells 1-1) y la derrota del sábado ante Atlético Tucumán (2-0) que lo hizo tocar fondo.
Sólo motivación
El Racing de Ricardo Caruso Lombardi sorprendió en el torneo pasado por su garra y su forma de defender cada punto para zafar del descenso y de la promoción. Era un equipo grande jugando con el traje de un equipo chico y con un personaje mediático que organizaba sorteos y rifas permanentes.
Así le fue muy bien, pero cuando pensaba dar el salto de calidad, volvió unos cuantos casilleros atrás y está otra vez en zona de promoción. Las idas de Zuculini, Migliore y Franco Sosa, que le daban personalidad al equipo, fueron reemplazadas por Brítez Ojeda, Santillo y Cahais, jugadores de otro nivel. Por eso en cinco fechas sólo sumó 2 puntos productos de dos empates y dos derrotas.
En San Lorenzo llegó el tiempo de austeridad, y Diego Simeone debió soportar que le vendieran o se desvincularan, entre otros, a Santiago Solari, Adrián González, Pablo Barrientos, Cristian Ledesma, Jonathan Santana, Andrés Silvera y Sebastián Méndez, y con el campeonato y la Copa Sudamericana empezada se fue Gonzalo Bergessio. Volvió Leandro Romagnoli y llegaron el uruguayo Pablo Pintos y el Kili González, pero se quedó sin delanteros y está jugando Bernardo Romeo, que viene de una larga lesión.
Consecuencia, le cuesta mucho definir y son muy meritorios los 6 puntos que sumó, porque es el único invicto de los cinco grandes, ya que ganó un partido (Atlético Tucumán 3-1) y tres empates (Godoy Cruz, Estudiantes y Vélez).
Irregular
Américo Gallego ya no sabe qué hacer con un equipo que gana y pierde alternativamente. No llegaron los refuerzos que pidió y hasta sufrió la baja de su estrella Daniel Montenegro, cansado de falsas promesas. Con las llegadas de Silvera, Matheu y Piatti se ilusionó, pero no puede encontrar regularidad. En el Apertura sumó 6 puntos: perdió en el debut ante Newells, después les ganó consecutivamente a Atlético Tucumán y a Godoy Cruz, pero el domingo volvió a perder con Estudiantes, lo que lo desilusionó nuevamente.


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