- ámbito
- Edición Impresa
No sólo con tangos de Astor Piazzolla brilla Amelita Baltar
Aunque sigue siendo una intérprete incomparable de Piazzolla, Baltar se luce especialmente en su interpretación, magistral, del clásico de Francisco Canaro y Juan Caruso, “La última copa”.
Una curiosidad en tiempos en que no solamente los turistas pueden ser el público potencial de las llamadas "casas de tango" es la de incluir, más allá de un show montado sobre ciertas convenciones de armado y de repertorios, una figura destacada más apuntada al espectador local que al visitante. Tal es lo que sucede con "Tango Porteño", el monumental espacio de cena-show que hace años funciona en el edificio que albergara tiempo atrás al cine Metro, cerca del teatro Colón. Ya comentamos en esta sección lo que sucede allí con "Glorias Porteñas" cuando Nacha Guevara es el centro de atracción, de jueves a domingos. Ahora le toca a Amelita Baltar (lunes a miércoles), la otra cantante destacada de la cartelera.
Claro que el show tiene muchas otras virtudes que vale la pena rescatar. La orquesta típica (con cello y violas agregados) dirigida por Érica Di Salvo, y con un repertorio y arreglos que no apelan a lo más trillado, es un punto saliente. También lo es el elenco de bailarines, con cuadros solistas o grupales, entre lo que debe destacarse el muy logrado número de Yésica Lozano y Eber Burger (premiados hace un par de años en el festival de baile de Buenos Aries), entre el ballet clásico, el tango milonguero, el drama teatral y la acrobacia. Y finalmente, es siempre bienvenida la presencia de Juan Carlos Copes, acompañado por una bailarina muy joven, que sigue mostrando su talento en sus breves apariciones.
Pero lo que queda sin dudas en el eje de este comentario es la actuación de Amelita Baltar, una cantante muy ligada a la historia musical y personal de Astor Piazzolla. No es casual ni excepcional entonces que, a la hora de preparar su lista de temas, dividida en tres pequeños bloques, haya optado por varias de las composiciones del gran bandoneonista marplatense. Impecable en su figura, su presencia y, especialmente, su voz, Amelita repasa sus versiones de "Preludio para el año 3001", "Los pájaros perdidos" y "El Gordo triste", para cerrar, casi como una obviedad, con la "Balada para un loco". Pero, curiosamente, y aunque está muy bien en todo, lo que sobresale es su interpretación, magistral, del clásico de Francisco Canaro y Juan Caruso, "La última copa".


Dejá tu comentario