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Noé cerró con amigos una muestra especial
Una de las obras de la muestra de Luis Felipe Noé signada por la muerte de su compañera de toda la vida y un cambio significativo en su pintura.
A simple vista las pinturas han ganado nitidez. Noé ha dejado atrás la confusión para definir con claridad los espacios; algunos, limitados con la propia materialidad de la pintura que sale del pomo para marcar un contorno. Las imágenes de los bosques o las montañas que hoy nos sorprenden forman parte del imaginario de Noé, pero los fragmentos y las texturas son diferentes. «Uno es el mismo. Uno no cambia», asegura Noé, y explica que tan sólo se corre de lugar.
Así, los rastros del pincel vuelven a verse como una metáfora del transcurrir del tiempo, y las obras ostentan una palpitación que coincide con los ritmos del hablar y del pensar de Noé, con su característico nerviosismo y con sus urgencias.
A.M.Q.


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