21 de julio 2015 - 00:00

Norah ilustradora

Ilustración de “Los anales de Buenos Aires”. Para no competir con su hermano, Norah publica sus críticas con el seudónimo Manuel Pinedo.
Ilustración de “Los anales de Buenos Aires”. Para no competir con su hermano, Norah publica sus críticas con el seudónimo Manuel Pinedo.
Norah t enía 20 años cuando deslumbró al mundo literario de la vanguardia ultraísta y así lo testimonia Isaac del Vando Villar en la revista Grecia: "¡Hermanos del ultra: Norah Borges es nuestra pintora: saludadla, porque además está nimbada de una dulce belleza, análoga a la de los ángeles del divino Sandro Boticelli!". Hasta fines de los años 80 y sin interrupciones, Norah realizó pinturas y dibujos destinados a ilustrar la literatura que, básicamente, le gustaba: la de su biblioteca personal, distinta de la de su hermano, aunque con zonas de convergencia. En una entrevista con Juan Manuel Bonet, señala: "He leído mucha novela española. Me gusta el universo de Gabriel Miró. También 'Los trabajos de Urbano y Simona' de Ramón Pérez de Ayala (hay un dibujo presente en la muestra). Pero lo que más me inspira para mi propia obra es la poesía. [...]He ilustrado a muchos poetas argentinos, entre ellos, naturalmente, a mi hermano". ¿Qué es lo que distingue el arte de Norah de otros ilustradores diestros? Sin duda, haber llevado a tal grado su afinidad e intimidad respecto de lo leído que acaba por jerarquizar ese ejercicio de dependencia en que, usualmente, deviene el oficio del ilustrador.

Los trabajos de Norah no carecen de "autonomía estética", brillan con luz propia y presta su brillo a textos como los de Juan Ramón Jiménez, Rafael Alberti, León Felipe, Norah Lange, Victoria y Silvina Ocampo, Ricardo Molinari, Adolfo Bioy Casares o Julio Cortázar, entre muchos otros.

A.M.Q.

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