18 de agosto 2009 - 00:00

Novedades, ninguna, pero igual la baja pegó

Novedades, ninguna, pero igual la baja pegó
Alemania, Francia, Hong Kong y ayer Japón. Todos reportaron lo que podemos llamar un inesperado crecimiento en su PBI del segundo trimestre. En su frenesí por vender papeles, hemos visto en los últimos días cómo los brokers, analistas y comentaristas de la más diversa calaña abandonaron toda mesura para decretar el fin de la crisis. A esto el mercado contestó como tarde o temprano suele hacerlo: con la contundencia de los precios. Ayer, el Dow registró la baja más grande desde el 2 de julio, al ceder un 2% y quedar en 9.135,34 puntos.

Desde el frente económico ninguna noticia fue capaz de justificar el temor que invadió a los inversores. A pesar de esto, la mañana arrancó con la Bolsa de Shanghai derrumbándose un 5,8%, la mayor caída desde noviembre y los inversores de todo el globo buscando refugio en los treasuries (la tasa a 10 años retrocedió a un 3,48% anual), el dólar norteamericano y el yen japonés.

En esta búsqueda de cierta seguridad se desarmaron las posiciones en acciones y commodities (en promedio -1,8%, el oro bajó un 1,34% y el petróleo, un 1,13%, a u$s 66,75 por barril), por lo que no es de extrañar que lo peor del día les tocara a las empresas vinculadas a productos básicos (US Steel -8,3%, Alcoa -6,5% y Dow Chemical -5,5%). Es cierto que el volumen creció ligeramente, pero con apenas 1.220 millones de papeles transados en el NYSE fue evidente que lo bursátil siguió sin atraer interesados. Tan sólo para mencionar alguna circunstancia fueron categóricas las palabras de Nouriel Roubini alertando que las economías desarrolladas seguirán anémicas por algunos años y que si no hacen todo bien la Fed podría inducir una doble recesión. Hoy será otro día.

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