17 de diciembre 2014 - 00:00

Novela tan negra como eficaz

Novela tan negra como eficaz
  Kike Ferari "Que de lejos parecen moscas" (Bs.As., Punto de Encuentro, 2014, 149 págs.)  

El señor Machi acelera a fondo su reluciente BMW por la Panamericana. Esquiva autos viejos que no pueden seguirle el ritmo, y quizás no quieren. A 200 kilómetros por hora, con más de un pase de cocaína encima, Machi se siente superior.

Su superioridad está clara: él tiene un BMW, ellos apenas pueden mantener un Renault 19 de más de veinte años de antigüedad. "Este auto es el éxito, Luisito", se dice a sí mismo. Pero todas las certezas y las seguridades de este empresario inescrupuloso se desvanecen cuando detiene su máquina en la banquina para cambiar un neumático pinchado y descubre un cadáver sin rostro en el baúl.

Este es el punto de partido de "Que de lejos parecen moscas", novela de Kike Ferrari que obtuvo en 2012 el Premio Silverio Cañada a la mejor opera prima en la Semana Negra de Gijón. Publicada inicialmente en España, ahora se editó en la Argentina a través de Código Negro, una colección de Punto de Encuentro que reúne a autores sudamericanos del género policial. El título de la novela, al igual que el de cada uno de los capítulos ("Pertenecientes al emperador", "Embalsamados", etc.), corresponde desde luego a la famosa enumeración de Borges en su ensayo "El idioma analítico de John Wilkins", de "Otras inquisiciones".

La fortuna de Machi se remonta a negociados con la última dictadura militar. Desde que alcanzó cierto grado de poder, no dejó de ganar enemigos. Por eso, ante la ausencia del detective tradicional de los policiales, es el propio protagonista quien elucubra las hipótesis sobre quién podría destinarle ese macabro mensaje, mientras, en paralelo, busca deshacerse del cuerpo sin dejar evidencias.

El problema para Machi es que las probabilidades estallan como perdigones: todos pueden ser responsables por ese muerto sorpresivo; hasta su hijo, su esposa, sus amigos, sus amantes y sus socios tienen cuentas pendientes con él.

Las historias cruzadas entre los sospechosos y este codicioso empresario se tejen en relatos que tienen unidad en sí mismos, aspecto que hace que cada capítulo tenga la contundencia de los buenos cuentos, género por el que ha transitado el autor y por el que fue premiado por el Fondo Nacional de las Artes en 2008.

Con un lenguaje directo, desaprensivo, acorde a la violencia de lo se narra, Ferrari llega a las raíces del policial negro: en los crímenes subyacen las fisuras del sistema, y este empresario ruin también es producto de un modo de hacer negocios y de valoración de las personas por el color de las tarjetas de crédito.

"Había además un placer extra, un placer íntimo e inconfesable en doblegar voluntades", dice la voz narradora sobre Machi. Pero ante la situación límite esas voluntades doblegadas se le vuelven en contra. Machi se queda solo, sin nadie en quien confiar de verdad. Porque, para este empresario, las personas siempre fueron material descartable. Tan insignificantes "que de lejos parecen moscas".

Ariel Basile

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