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"Nuestras relaciones superan eventos localizados como las elecciones"
En el año que lleva al frente de la Embajada de Brasil en la Argentina, Everton Vieira Vargas fue testigo de un acontecimiento histórico en lo que se refiere a las relaciones bilaterales entre dos de los países más poderosos de América Latina. "Tuvimos en 2013 el segundo mejor resultado de todos los tiempos en la balanza comercial, por un monto de 36 mil millones de dólares", afirma el diplomático, nacido un 23 de enero de 1955 en la localidad de Santo Ângelo, estado de Rio Grande do Sul, amante de los viajes, la lectura y el golf, aunque entre risas se reconoce un "muy mal jugador" de este deporte.

E.V.V.: Más allá de dificultades puntuales, que son naturales en una relación económica y comercial tan estrecha, percibo un interés renovado en materia de inversiones, que se están materializando en nuevos proyectos y que abren nuevos e interesantes espacios de negocios y de cooperación entre los dos países.
P.: Habla de una apertura, ¿qué posibilidades de sinergia ve en áreas no exploradas?
E.V.V.: Amplias, creo que históricamente esto recién empieza. Todavía podemos avanzar muchísimo en varias áreas, además de lo mucho que ya hicimos en materia de integración en infraestructura, en la industria automotriz y en inversiones recíprocas. Empresas brasileñas tienen un stock de inversiones de u$s 16 mil millones en la Argentina, mientras empresas argentinas tienen un stock de u$s 8 mil millones invertidos en Brasil. Ciencia y tecnología, petróleo y gas y el agronegocio son áreas en las cuales podemos avanzar en conjunto y así sacar el máximo provecho de nuestras ventajas comparativas en un escenario global que nos desafía a todos.
P.: Suele decirse que el empresariado brasileño es más fuerte y unido. ¿Podría compararlo con el empresariado argentino?
E.V.V.: Estoy aquí hace un año, así que me falta rodaje para llegar a hacer afirmaciones tajantes, pero veo varias similitudes entre las fortalezas del empresariado argentino y del de Brasil, en particular en lo que se refiere a su flexibilidad y su gran capacidad de adaptación y respuesta a coyunturas macroeconómicas cambiantes, como las que hemos tenido a lo largo de las últimas décadas. Creo que esas características ayudan a explicar el hecho de que ejecutivos de nuestros países estén tan bien cotizados en el mercado internacional.
P.: Como nuestros jugadores, si lo llevamos al plano del fútbol, que es un tema actual.
E.V.V.: Exacto (risas), como nuestros "cracks" de fútbol, aunque los sueldos de unos y de otros no sean comparables.
P.: Es sabido que las trabas a las importaciones complican la relación. ¿A ciencia cierta, cuánto afectan ?
E.V.V.: Mire, cuando yo escucho que hay dificultades en las relaciones bilaterales reflexiono: menos mal que hay dificultades, porque eso quiere decir que las relaciones están vivas. Sin dudas, existen algunos inconvenientes. Tenemos muchos desafíos en el área comercial.
P.: ¿Cuáles son los desafíos en el corto y el mediano plazo?
E.V.V.: Desafios comerciales, de construcción del Mercosur, de insertarnos conjuntamente dentro de un orden mundial de transformación. Poca gente sabe que Brasil y la Argentina producen el 47% de la soja del mundo. Poca gente sabe que la Argentina tiene la segunda reserva de shale gas y gas no convencional del mundo y Brasil tiene una de las mayores reservas de petróleo del planeta con petróleo crudo. Estos recursos hacen que los dos países tengan una capacidad de inclusión muy fuerte en el plano internacional. Por otra parte, Asia -y en particular China- es un desafío importante, sobre todo frente al interés de los chinos por productos agrícolas y recursos minerales. Pero esta relación no puede estar atada a los productos primarios. Es necesario competir, innovar, desarrollar otro tipo de negocios. Y tenemos que ser inteligentes: bajar los costos, por ejemplo, nos va a permitir competir en el mercado chino.
P.: ¿Cómo afecta el régimen cambiario a la relación bilateral?
E.V.V.: Confío mucho en la capacidad de lo que se llaman los espíritus animales de nuestros empresarios, que sabrán buscar formas ingeniosas para superar esas dificultades que las distorsiones del cambio generan.
P.: Éste año hay elecciones en Brasil y el que viene en la Argentina y generalmente un proceso electoral genera tensiones. ¿Cómo vive Brasil este tema?
E.V.V.: Con tranquilidad. La Argentina y Brasil tienen relaciones extremadamente estratégicas que superan eventos localizados como las elecciones. Cualquier candidato a presidente de la Argentina y de Brasil hoy tiene claro que las relaciones bilaterales son fundamentales para el desarrollo de las economías locales y la integración.
Es hora de hablar del Mundial. Feliz por el triunfo de la "verdeamarela" en el debut ante Croacia, Everton Vieira Vargas confiesa que prefiere "seguir el Mundial por TV" y que quiere aprovechar el encuentro con Ámbito Biz "para despejar algunos mitos que se crearon en torno a la organización de la competencia".
P.: ¿Qué beneficios trae organizar un Mundial?
E.V.V.: Los beneficios son múltiples, y pueden ser sintetizados por un estudio reciente de una fundación brasileña importante, FIPE, según la cual el impacto positivo del Mundial para la economía brasileña puede llegar a ser equivalente a la inversión total de u$s 12 mil millones. Además del legado en la infraestructura de las inversiones hechas para el evento (u$s 3 mil millones sólo en aeropuertos, por ejemplo), las obras emplean a miles de trabajadores y la nueva estructura turística ya ofrece múltiples posibilidades de ascenso social para trabajadores y para jóvenes que recién arrancan su trayectoria profesional. Los estadios nuevos y remodelados, criticados por algunos, fueron pensados como arenas multiuso, que además de promover la vuelta de las familias a las canchas de fútbol, con un nivel de confort y de seguridad excelentes, se incorporarán a los calendarios de eventos deportivos, culturales y sociales de cada ciudad sede como nuevos espacios de encuentro y de generación de empleos y de recursos.
P.: ¿Qué impacto prevé en las empresas?
E.V.V.: El Mundial ya rompió todos los récords de comercialización de la historia de los mundiales, lo cual tiene un fuerte y obvio impacto positivo en toda la cadena económica, en particular en el área de servicios, que suele liderar las economías modernas. Lo demuestra un dato de un reciente estudio de la consultora Deloitte según el cual sólo en mercado publicitario se moverán cerca de u$s 2,9 mil millones.
P.: ¿En qué sector impactó mejor?
E.V.V.: Sin duda que el turismo es un sector impactado muy positivamente, tanto por inversiones como por tener, en el caso de Río y de varias otras ciudades sedes, por ejemplo, un mes de temporada altísima en pleno invierno. Los organizadores esperan para el Mundial la llegada de 600 mil turistas extranjeros, además de un importante flujo de turistas nacionales que se desplazarán para ver partidos, que puede llegar a 3 millones de personas. La construcción y modernización de aeropuertos, a su vez, ofreció la oportunidad de participación de capitales internacionales, como fue demostrado por la inversión de Corporación América, de la Argentina, como concesionaria del aeropuerto de Brasilia y del nuevo aeropuerto de Natal, con excelentes resultados.
P.: ¿Qué opina sobre las críticas al Gobierno por el dinero que gastó para organizar el Mundial?
E.V.V.: Las críticas hay que evaluarlas con tranquilidad, pero estoy convencido de que ser sede del Mundial y de los Juegos Olímpicos es un buen negocio para un país como Brasil, por los beneficios que he mencionado y porque la inversión queda para la población y puede ser absorbida por una economía de dimensiones como la brasileña. Si hablamos de la inversión más criticada, en los 12 estadios, de u$s 3,6 mil millones, mitad de la cual son préstamos que los responsables de los estadios van a pagar, hago una comparación: si tomamos como punto de partida el año 2010, cuando empezó gran parte de la obras, Brasil invirtió en salud y educación, en ese mismo período, cien veces más que la suma invertida en los estadios.
P.: ¿Cuáles son las expectativas?
E.V.V.: Grandes, muy grandes. Además tengo la certeza de que será un gran espectáculo. En lo social, las protestas se van a ir diluyendo. Es mejor tener una fiesta con manifestaciones en democracia que una fiesta perfectamente organizada bajo una dictadura. Y va a ser un buen negocio. El legado que quedará será muy rico y Brasil lo va a capitalizar en el mediano y el largo plazos.
P.: Y en el plano deportivo, ¿el 13 de julio ve una final entre Argentina y Brasil?
E.V.V.: En principio, creo que Brasil, Argentina, España y Alemania pueden estar en la semifinal. Puede ser que nos enfrentemos en la final, aunque le voy a confesar algo: como brasileño me gustaría llegar a la definición con un rival más accesible.


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