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Nueva pelea de la Corte por fondos
Eugenio Zaffaroni y Jorge Capitanich
El aumento de mitad de año había llegado con una marcada demora por parte de Juan Manuel Abal Medina. Se trata de un mecanismo simple pero siempre efectivo para conocer de cerca cómo son los ánimos del Gobierno para con la Corte.
Los detalles presupuestarios serán sólo un aspecto de los múltiples que sigue de cerca la Corte de cara a fin de año. En el cuarto piso de la calle Talcahuano tienen la mirada puesta en los tribunales federales de Comodoro Py ya que ayer obtuvieron el dato en un almuerzo reservado que agrupó a jueces de ese entorno: se aproxima una semana nutrida en cuanto a novedades procesales. En menos de 48 horas Ricardo Jaime debió presentarse a indagatoria, fue procesado el apoderado del exbanquero Raúl Moneta y se revocó el sobreseimiento de Sergio Berni, secretario de Seguridad que la semana pasada sostuvo que los jueces tienen miedo de dirigirse a la frontera norte donde tienen lugar acontecimientos vinculados al narcotráfico. Sólo para tener en cuenta.
El perfil hiperactivo y dialoguista de Jorge Capitanich genera buenos comentarios en las vocalías aunque entre los ministros prime la cautela. Un recuerdo habitual en la Corte es el del paso de Sergio Massa por la jefatura de Gabinete. El ahora diputado se mostraba cordial hasta que llegó el momento de reclamarle fondos para acelerar causas de lesa humanidad. Esas conversaciones que no siempre fueron sencillas. Todavía eran recientes las imágenes de Néstor Kirchner embistiendo contra jueces de la Casación Penal por las demoras en los juicios de esa índole.
La Corte precisa de la firma de Capitanich para otorgar un aumento del 10% que se realiza con sus propios fondos pero que desde el primer Gobierno kirchnerista es requisito indispensable solicitar una venia del ministro coordinador.
El clima interno del máximo tribunal ofrece postales encontradas. El silencio de Ricardo Lorenzetti -por estos días desiste de cualquier invitación a pararse frente a un atril - contrasta con las recientes apariciones de Carmen Argibay, quien la semana pasada fue una comensal de lujo en un almuerzo con exjueces penales que tuvo lugar en una cantina vasca. Al momento del café dedicó unos minutos a criticar la actuación del titular de la Corte en los últimos fallos (ley de medios, candidatura de Gerardo Zamora en Santiago del Estero, etc.) y describió un panorama de fuertes divisiones entre los ministros.
Conversaciones más suaves, pero igual de trascendentes, animan lo que va camino a convertirse en una suerte de gran loteria de fin de año entre los ministros: el futuro de Eugenio Zaffaroni, quien desde hace meses envía señales de que podría dejar la Corte en breve.
En la vocalía de Enrique Petracchi domina el convencimiento de que el ministro más cercano al Gobierno se retirará en el mes de enero. No debe esperarse ningún tipo de competencia ya que, por Constitución, la Corte debe volver a una composición de cinco integrantes, o sea aún con esa salida todavía sobraría un justice.
Hay dudas entre los supremos por el futuro de la Comisión Interpoderes, espacio que había nacido para analizar procesos de causas por lesa humanidad y que constituye una cita obligada en la Corte para jueces, legisladores y funcionarios del Ministerio de Justicia. Según pudo saber Lorenzetti por un informe que elevó el secretario Alfredo Kraut, la última reunión (fue hace dos semanas) terminó absolutamente por fuera del temario planteado. Hubo peleas por subrogancias en fueros decisivos y críticas por nombramientos en el Consejo de la Magistratura. "Lo que debía ser un espacio para técnicos terminó convertido en una hoguera de vanidades", definió un justice, no sin cierto vuelo literario.
Las intrigas cortesanas no son sólo potestad de los ministros. En los últimos días han aparecido todo tipo de especulaciones sobre el futuro de Fernando Vocos Conesa, secretario letrado de amplia trayectoria en el máximo tribunal. Recientemente solicitó la jubilación otro secretario de igual envergadura, Rolando Gialdino, a cargo de los temas de derecho laboral. Vocos Conesa es un ícono perfecto del clásico funcionario de la Corte en cuanto a sus conocimientos técnicos, que le sacan mucha ventaja a los empleados de otras instancias. Su carrera ya había sufrido cuando su hermano Eduardo (exintegrante de la cámara Federal en lo Civil y Comercial) comenzó a firmar obituarios con citas a Primo Rivera.


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