13 de mayo 2014 - 00:00

Nuevo torneo para proteger a los grandes

En lo que sería su "último legado", ya que avisó que en 2015 no se presentará a una nueva reelección, Julio Humberto Grondona pergeñó este nuevo campeonato de 30 equipos después de haber intentado hacer uno de 40 en dos zonas que murió antes de nacer, hace dos años. Lo que parece a primera vista un hecho de federalismo, porque al agrandar la torta muchos equipos del interior accederán a la Primera División, es en realidad una protección a los equipos tradicionales de Buenos Aires y, sobre todo, a los grandes.

Los descensos de River e Independiente en los últimos años preocuparon mucho al veterano dirigente, que se dio cuenta de que el fútbol se estaba emparejando para abajo y que un club del interior, si lograba el apoyo de la gobernación o de las empresas privadas más poderosas de la provincia, empezaba a sacarle ventaja a los de Buenos Aires y la pelea por conseguir fondos se hacía desigual.

Cuando se implantaron los torneos cortos (este también lo es porque tiene una sola rueda, aunque de más equipos) la idea era tener dos campeones por año, para que River o Boca festejaran todos los años. Esto se hizo después de que se intentó, en 1991, separar las dos ruedas con ganadores de cada una de ellas y con una final que en lugar de ganarla Boca, la ganó Newell's y el equipo que en ese momento dirigía el maestro Tabárez se quedó con las manos vacías. Eran otros tiempos televisivos donde Boca y River juntos cobraban más cachet que el resto de los 18 equipos y donde Carlos Ávila, presidente entonces de Torneos y Competencias, declaraba que en Primera sobraban equipos como Ferro, Deportivo Español y Platense y que esas plazas tenían que ser para el interior porque eso convenía a su negocio televisivo. Casualmente esos equipos fueron descendiendo y dejando sus lugares a equipos como Gimnasia de Jujuy o Gimnasia y Tiro de Salta, que tampoco pudieron mantener la categoría por mucho tiempo.

Los tiempos cambiaron fundamentalmente a partir de "Fútbol para Todos", porque la torta económica se agrandó y la repartija no fue tan despareja para los grandes, que ahora cobran un poco más que los demás pero no como antes y entonces las posibilidades de contratación de jugadores se emparejaron. Hasta algunos equipos chicos o medianos, con buenos manejos económicos, tienen más posibilidades que los grandes. Por otro lado, tarde descubrieron que los torneos cortos generaban violencia e inestabilidad, sobre todo en jugadores y técnicos, que tenían muy poco tiempo para demostrar sus condiciones, ya que si su equipo perdía tres partidos seguidos quedaba fuera de la lucha por el título. También se dieron cuenta de que es muy difícil vender a Europa un goleador que marca sólo 8 o 10 goles, que es el promedio de los goleadores en los torneos cortos en nuestro fútbol.

En consecuencia, había que cambiar y otra vez eligieron el camino intrincado en lugar de la simpleza de un campeonato de 20 equipos, a dos ruedas, todos contra todos y sin promedios para el descenso. Que con la clasificación a las copas Libertadores y Sudamericana hacía que prácticamente los 20 equipos jugarán por algo hasta el final.

Siguen los promedios. Ascienden 10 equipos del Nacional B para completar 30 y juegan a una rueda todos contra todos con una fecha extra de clásicos, que le dará dolores de cabezas a los encargados de la seguridad en el fútbol para programarla. También vuelven las liguillas con premios en las copas y los descensos bajan de 3 a 2, para que haya un 33% menos de posibilidades de descender.

Lo único bueno que tiene es que después de casi 30 años se dieron cuenta de que estamos en el hemisferio sur y que los torneos tienen que jugarse de marzo a diciembre y no de julio a junio como se hace en Europa. Algo es algo.

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