17 de enero 2012 - 00:00

Obama, dispuesto a vetar ley SOPA

Barack Obama
Barack Obama
Washington - La temida ley SOPA (Stop On Line Piracy Act, o «detengan la piratería on line») estaría a punto de desaparecer del panorama legislativo estadounidense. Así lo afirman fuentes cercanas a la Casa Blanca, tras la durísima crítica expresada por el presidente Barack Obama al proyecto.

En tanto, el tan mentado «apagón de protesta» que supuestamente iban a llevar a cabo mañana los «gigantes» de la web quedó reducido como máximo al cierre de Wikipedia en inglés y de la red social Reddit.

La iniciativa apunta a re-ducir la piratería de contenidos en la web, y parecía contar con todo el apoyo necesario para ser aprobada en el Congreso de Estados Unidos. Sin embargo, lo menos que sucedería es su degradación, y hasta se habla de que sería abandonada por completo. De no suceder esto, Obama estaría dispuesto a vetarla.

Impulsores

Curiosamente, la SOPA de la Cámara baja es la PIPA en el Senado; sus principales impulsores son los grandes grupos de medios, las productoras de entretenimiento (TV, cine, música, etc.), editoriales, productores de medicamentos y otras industrias afectadas por el uso «ilegal» de sus productos. Aducen que la piratería les cuesta miles de millones de dólares por año en ventas perdidas.

En sentido inverso, gigantes de internet como Facebook, Twitter, Google y Wikipedia combatieron la iniciativa desde que apareció en el firmamento legislativo; de hecho, y sin que las empresas lo hubieran confirmado nunca, se lanzó un rumor de que todas estas firmas de internet, más otras más pequeñas, iban a producir un apagón mañana en protesta contra la SOPA/PIPA. Habrá que aguardar algunas horas para comprobar si la amenaza guarda algún viso de veracidad. Las únicas que apoyaron el apagón fueron la mencionada Wikipedia y la red social Reddit.

De hecho, y de llevarse a cabo, el «blackout» se li-mitaría al territorio estadounidense, pese a que la ley en ciernes preveía cerrar el acceso de sitios web fuera de ese país que trafican con contenidos robados u ofrecen mercadería falsifi-cada.

Las compañías citadas hicieron tanto lobby como sus contrapartes industriales; su argumento central es que la ley -de ser sancionada- socavaría la iniciativa innovadora y los derechos a la libre expresión, y hasta comprometería el funcionamiento de la web.

La Casa Blanca claramente tomó partido por los «tecchies»: en su blog publicó el domingo -obviamente reflejando la opinión oficial de Obama- que no permitirá que rija «una legislación que reduce la libertad de expresión, incrementa los riesgos de ciberseguridad o socava la dinámica, innovadora y global internet».

Sólo tres aspectos clave del proyecto SOPA/PIPA sobrevivirían a la ofensiva del Ejecutivo: uno es el que obliga a los motores de búsqueda a eliminar sitios en el extranjero que infrinjan leyes de propiedad intelectual; el segundo es la eliminación de la posibilidad de hacer publicidad en esos mismos «sites»; el tercero son previsiones que recortan el procesamiento de pagos. En sentido opuesto, desaparecerán los artículos que obligan a proveedores de servicio de internet a eliminar sitios que violen la ley a través de una tecnología llamada DNS: sucede que sería esperable que los usuarios naveguen la web usando medios mucho menos seguros, lo que permitiría que fueran hackeados o víctimas de estafas on line.

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