3 de octubre 2011 - 00:00

Obama, a lo Bush, eje de ira de militantes pro derechos humanos

Barack Obama habló el sábado en la cena anual de un grupo que promueve los derechos humanos en EE.UU. Su decisión de que la CIA ultimara a un terrorista de nacionalidad estadounidense encendió una fuerte polémica en el país.
Barack Obama habló el sábado en la cena anual de un grupo que promueve los derechos humanos en EE.UU. Su decisión de que la CIA ultimara a un terrorista de nacionalidad estadounidense encendió una fuerte polémica en el país.
Washington - Los defensores de los derechos humanos ya están lo suficientemente decepcionados por el presidente estadounidense, Barack Obama, que una vez supuso un rayo de esperanza. Por primera vez en la lucha antiterrorista permitió la muerte de un estadounidense, un paso atrevido, especialmente en un momento en que el tema de la seguridad nacional parece haber perdido importancia para muchos estadounidenses ante la crisis económica.

Obama ya no habla de una «guerra global» contra el terrorismo, como su predecesor, George W. Bush, pero la practica y sin remilgos. Con aviones de combate no tripulados y comandos secretos actúa contra los enemigos declarados de Estados Unidos, y lo hace fuera de las definidas como zonas de combate en Afganistán e Irak.

La muerte del líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, el pasado mayo en Pakistán mostró ya que Obama no se deja asustar por los riesgos y por las tácticas violentas cuando se trata de eliminar a Al Qaeda. Con su ataque con un avión no tripulado el viernes contra el clérigo Anwar al Awlaki en Yemen dio, sin embargo, un considerable paso adelante.

Por primera vez en la guerra contra el terrorismo, al menos en lo que se conoce, Obama ha permitido la persecución y la muerte intencionada de un ciudadano estadounidense
. Un segundo hombre con pasaporte norteamericano de la escena de Al Qaeda, Samir Khan, perdió también la vida en el ataque. Su presencia sorprendió a los líderes de la CIA, pero todos coinciden en que de haberse conocido que se encontraba junto a Al Awlaki, no habría cambiado nada, como dijo un funcionario del Gobierno a The Washington Post.

Ataques

Sólo en 2010, Estados Unidos disparó con sus aviones no tripulados en Pakistán 118 misiles contra sospechosos, según datos de la fundación New Amerika Foundation de WaMás de 1.700 personas murieron en esos ataques, entre ellos muchas familias inocentes, otro signo de que Obama no se deja estar en la lucha contra el terrorismo.

Sin embargo, activistas y defensores de los derechos humanos vuelven a estar fuertemente decepcionados por el hombre que prometió el cierre del campo de internamiento de Guantánamo y de los tribunales militares y que no estuvo a la altura de sus promesas. Grupos como la Unión de Libertades Civiles estadounidense ven una ejecución en el ataque.

«El programa de muertes selectivas viola la ley estadounidense e internacional», dijo Jameel Jaffer, de la asociación. «Es un programa bajo el que ciudadanos estadounidenses que están lejos del campo de batalla son ejecutados por su propio Gobierno sin un proceso judicial, basándose en estándares y pruebas que no sólo se ocultan a la opinión pública, sino también a los tribunales».

El Gobierno estadounidense, sin embargo, lo ve de otro modo. «Esa persona era un claro terrorista y sí, era ciudadano estadounidense», dijo el jefe del Pentágono, Leon Panetta, a la televisión CNN. «Pero cuando sos un terrorista, sos un terrorista. Y ello significa que estamos en situación de perseguir a todo el que amenace, ataque a Estados Unidos o mate a ciudadanos estadounidenses».

Sin embargo, parecen surgir algunas reticencias en el caso de los ataques con aviones no tripulados. Y es que según The Washington Post, el Departamento de Justicia autorizó la operación mediante un memorando secreto con justificaciones legales. Según el diario, no hubo disenso a la hora de señalar que la acción fue legal, aunque la legalidad jurídica de «un programa de asesinatos» aún no ha sido realmente estudiada, según dijo el experto legal de la CNN Jeffrey Toobin.

Que el debate sobre la legalidad y la moralidad de los ataques con aviones no tripulados se encienda en estos momentos no sería un gran problema para Obama ante sus adversarios políticos, pues quitando pequeñas excepciones, ni entre los republicanos ni entre los demócratas habría críticas a su actuación.

Pero ello tampoco significa que necesariamente Obama se beneficie de sus éxitos en la lucha antiterrorista. Las encuestas lo ensalzaron tras la muerte de Bin Laden, pero no duró mucho. Y es que en estos tiempos de crisis económica, el tema de la seguridad nacional ha bajado puestos en la lista de prioridades de la mayoría de los estadounidenses.

Agencia DPA

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